El conservador reino wahabí celebró las terceras elecciones municipales de su historia con una baja representación femenina debido a las restricciones legales y religiosas que sufren.
Las mujeres votaron y fueron votadas por primera vez en comicios en Arabia Saudita, el único reino que vive de acuerdo al wahabismo, corriente puritana y rigorista del Islam suní,
Según los primeros pronósticos difundidos hoy la agencia oficial de noticias, en las elecciones municipales de ayer al menos 13 mujeres resultaron electas para ocupar bancas en legislativos comunales.
"Este es un nuevo día. El día de la mujer saudita", celebró la activista feminista Hatoon al Fassi a través de su cuenta de Twitter, pese a que los resultados oficiales recién se conocerán en las próximas horas.
Las de este sábado fueron las terceras elecciones municipales en la potencia petrolera y, según los datos publicados por las autoridades electorales, 1.486.477 personas se registraron para votar, de las cuales 130.637 eran mujeres.
La proporción fue aún más desfavorable entre los candidatos: de los 6.916 anotados, solo 978 fueron mujeres.
No obstante, la primera victoria femenina anunciada fue la de Salma bint Hzab al Otaibi, quien ocupará una banca en el consejo municipal de la región de La Meca, distrito famoso por recibir la mayor peregrinación musulmana mundial todos los años.
El secretario de la comisión electoral de La Meca, Osama al Bar, adelantó hoy que, según datos preliminares, Al Otaibi entrará al consejo municipal de ese distrito, aunque no difundió ninguna cifra, según un comunicado difundido por la agencia de noticias oficial SPA.
Más tarde, la misma agencia informó de otras tres posibles ganadoras -dos en la región de Ihsaa y otra en la de Tobouk- pero no difundió sus nombres ni a qué ciudad representan, según reprodujo la cadena de noticias qatarí Al Jazeera.
Otros medios oficiales también informaron de otras nueve posibles mujeres electas: tres obtendrían cargos municipales en la región capitalina de Riad, mientras que en Yeda, en el oeste del país, en Al Ahsa, en el este, y en Al Quseim, en el norte de Riad, se habrían impuesto dos mujeres en cada uno.
Pese al pequeño porcentaje que estas mujeres representarán en el número global de legisladores, su victoria es significativa en un país donde las diferencias de género son abismales.
En Arabia Saudita, un férreo aliado de Estado Unidos y Europa, las mujeres están obligadas a cubrirse de pies a cabeza y no pueden manejar ni salir del país solas, mientras que muchas de sus libertades están "tuteladas" por un hombre, sea su padre, su esposo o un hombre mayor de su familia.
Durante la campaña, la Comisión Electoral impuso la segregación total de sexos y prohibió que los candidatos usen fotografías en su propaganda o den discursos ante personas del otro sexo.
Dada la subrepresentación femenina en el padrón electoral, la discriminación sepultó cualquier posibilidad de una representación más amplia de las candidatas mujeres.
Además, pese al paso histórico que significaron estas elecciones, muchas mujeres aún dependieron de que algún hombre aceptase llevarlas a registrarse para votar, participar de un acto electoral o finalmente emitir su voto por el hecho de que no pueden manejar.
Además, la mayoría de los ciudadanos en Arabia Saudita es menor de 18 años y hay sectores importantes de la población que siguen teniendo prohibido votar, entre ellos militares, gobernadores, jeques de tribus y funcionarios de algunos órganos determinados.
Esto, sumado a que el proceso electoral es aún joven en la conservadora monarquía del Golfo Pérsico, provocó que la participación fuera relativamente baja.
Pese a su estrecha alianza con Riad, las potencias occidentales no presionan con especial interés para democratizar a este poderoso régimen, que también es conocido por ejecutar a opositores políticos e imponer una interpretación ultraconservadora de la ley islámica (sharia), que comparte premisas y castigos con la visión religiosa de la milicia extremista Estado Islámico.