Kirchner-Scioli y un “alto el fuego” conveniente en la guerra por el 2011

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El acto de Néstor Kirchner en Santa Cruz era anunciado como un acto de repudio al fallo de la Corte Suprema en el “caso Sosa”. Los diarios “Clarín” y “La Nación” anticipaban que el ex presidente buscaba “arroparse” con la presencia de la mayor cantidad de gobernadores posible para armar una suerte de “scrum” de poder con el fin de mostrar que no estaba quedándose solo.

El mitin tuvo lugar en el Boxing Club de Río Gallegos y Kirchner se refirió a los jueces del Máximo Tribunal como magistrados “independientes”. En el auditorio de militantes K y dirigentes de 14 provincias, que acompañaron a sus mandatarios, nadie podía disimular la sorpresa. Habían ido para una nueva batalla épica y se encontraban con que Néstor hablaba bien de Daniel Scioli, el “congelado” gobernador bonaerense que hace poco más de un mes había sido retado en público hasta el punto de provocar una crisis política de proporciones.

En fin, ahora los medios anti K sostienen que Kirchner debió “ceder” ante los planteos de varios gobernadores, que no aceptaban ir a un acto donde se castigara a la Corte. Incluso lo muestran a Scioli como poniéndole condiciones a Kirchner. La verdad es que ni tanto ni tan poco.

Un poco de historia. La filípica del ex presidente al gobernador fue la frutilla que coronó el postre: Kirchner venía “limando” a Scioli desde hacía mucho y de todas las manera posibles. El aliento a las candidaturas paralelas incluía a algunos como Sergio Massa que está por verse si aceptaría ser incorporado a cualquier estrategia kirchnerista. Y a Alicia Kirchner, a quien Néstor mandó a levantar el perfil en el Conurbano por portación de apellido y billetera, nadie cree que para que algún día sea efectivamente candidata a gobernadora.

Scioli tuvo la osadía -y la impericia- de denunciar que “alguien” le “ataba las manos” para luchar contra la inseguridad, el principal tema de campaña en la Provincia en la próxima campaña electoral, y “el furioso” Néstor explotó. 

Las encuestas que encarga Scioli lo han estado dando como “incombustible”, algo sobre lo que tampoco hay certezas. Pero Kirchner entendió que, después de su último gran enojo público, perdía más de lo que ganaba en un momento en el que él mismo le dice a todos los que lo van a ver a Olivos que “hay que sumar y no restar”.

En los últimos días, los grandes medios comenzaron a subrayar que Kirchner es un político “en retirada”. Y que el acto de Santa Cruz fue una muestra de eso. Se lo han hecho decir a Francisco de Narváez, quien hasta aquí no luce como un estadista o un hombre que, apenas, entienda con precisión los gestos políticos, y los pliegues y repliegues del escenario nacional.

Tampoco Kirchner es un fino jugador de ajedrez, pero los grupos multimediáticos instalados definitivamente en la vereda de enfrente del Gobierno muchas veces se debaten con impotencia -y a veces, patetismo- sobre a quién y cómo impulsar para conseguir que alguien le haga frente al kirchnerismo (Ver “El tamaño de la derrota”, de Joaquín Morales Solá).

Gaceta Mercantil contó hace días (“Kirchner, ‘el furioso’…”) cómo era la pelea entre Kirchner y Scioli. Y la operación político-mediática para convencer al gobernador de que cortara definitivamente sus lazos con el kirchnerismo.

El domingo pasado, Kirchner y Scioli volvieron a verse las caras en privado. Varios fueron los operadores que trabajaron para que se sentaran, entre ellos el director ejecutivo del ANSES, Diego Bossio, que con esta gestión se instaló con prudencia en un escalón distinto al del superfuncionario. Bossio y Scioli siempre sintonizaron bien, pero la pelea con Kirchner había impactado en su relación. En la reunión de la quinta presidencial se habló de la campaña, del cese de hostilidades, de la necesidad de “seguir caminando juntos”. Y de postergar a marzo cualquier definición sobre las candidaturas. “Las declaraciones públicas de Néstor y Daniel estuvieron en sintonía con este acuerdo”, le remarcó a Gaceta Mercantil una de las principales “espadas” de Scioli.

Lo cierto es que entre ellos no habrá más hostilidades. ¿Cuánto tuvo que ver el “sablazo” que recibió el kirchnerismo con la decisión de la Suprema Corte en relación a la Ley de Medios? Bastante, pero no fue lo único. Muy cerca de Kirchner entienden que se acabó el tiempo para “tensar la cuerda hacia adentro”. Mejor será esperar “y que los melones se acomoden solos”, remató la fuente K. 

Una tregua conveniente para las dos partes. Y de vuelta a empezar, como nos tiene acostumbrados el kirchnerismo. Que fue ceniza y renació ya varias veces. 

* Director de gacetamercantil.com   

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