Advertencia de Hamás: habrá una “guerra regional religiosa” si Israel “viola” mezquita de Al Aqsa

Fecha:

Compartir

“Quien quiera que lo permita, habrá decidido permitir igualmente la violación de cientos de sinagogas en todo el mundo”, amenazó Yahya Sinwar.

El jefe político del movimiento islamista Hamás, Yahya Sinwar, aseguró en un discurso en Gaza que “no dudará en tomar medidas” si Israel “viola” la mezquita de Al Aqsa, según se informó en un comunicado del grupo divulgado este domingo.

“Nuestra gente debe prepararse para una gran batalla si la ocupación no cesa en su agresión contra la mezquita de Al Aqsa”, advirtió Sinwar tras señalar que “la violación de Al Aqsa y Jerusalén significa guerra regional, guerra religiosa”.

El líder palestino dio su discurso frente a una fotografía que mostraba a la Policía israelí dentro del recinto de las mezquitas en Jerusalén oriental: “Si se repite esta imagen, quien quiera que lo permita, habrá decidido permitir igualmente la violación de cientos de sinagogas en todo el mundo”, amenazó.

Además, Sinwar saludó la ola de ataques terroristas que dejó un saldo de 15 muertos y animó a los palestinos en general a llevar a cabo más atentados.

Respuesta. El primer ministro israelí, Naftali Bennett, aseguró por su parte que no permitirá que el líder de Hamás desestabilice a su Gobierno, integrado también por un partido islamista al que Sinwar calificó de “traidor”.
 
“Me da la sensación de que está ya bastante claro que a Hamás no le gusta este Gobierno. Tal vez echan de menos las maletas llenas de dólares o, tal vez, no les guste la posibilidad de que todos nosotros estemos trabajando juntos para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos árabe-israelíes”, replicó Bennett al comienzo de su reunión de gabinete.
 
El mandatario aludió de esa manera al discurso de la noche anterior en el que Sinwar llamó traidor a Mansour Abás, líder del partido islamista que es socio del Gobierno de coalición de Bennett.

El premier también se refirió de manera crítica a la política de su predecesor, Benjamin Netanyahu, quien permitió la entrada en Gaza de dólares de Qatar durante muchos meses.
 
“Este es el momento en que las máscaras se quitan y queda claro para todo el mundo quién quiere qué. Que Hamás quiera derribar nuestro Gobierno lo dice todo. Y en esto tampoco debería permitirse a Sinwar que gane”, dijo el gobernante israelí.
 
Bajo el Gobierno de Netanyahu millones de dólares de Qatar entraron mensualmente en el enclave palestino gobernado por Hamás para mantener un frágil alto el fuego.

La política de “las maletas llenas de dinero” fue criticada por Bennett y su Gobierno por considerarla un modo de financiar el terrorismo y ha sido reemplazada con un mecanismo de distribución de ayuda con la participación de las Naciones Unidas.

Los enfrentamientos que ocurrieron entre palestinos y la Policía israelí en el recinto reverenciado tanto por musulmanes como por judíos, ha elevado la tensión en el último mes pero también fueron el detonante de la última confrontación militar entre Israel y Hamás el pasado mes de mayo.

Compartir

Últimas noticias

Suscribite a Gaceta

Relacionadas
Ver Más

El “negocio” del envío de armas a Ucrania: Europa del Este no fabricaba tantas desde la Guerra Fría

Por ejemplo, las exportaciones checas este año serían las más altas desde 1989, reveló el viceministro de Defensa, Tomas Kopecny.

Celso Amorim: “No podemos elegir ni un lado ni el otro” en la disputa entre China y EEUU *

El excanciller brasileño en los gobiernos de Lula analiza el contexto regional y global en un momento decisivo para el futuro político brasileño.

“El resultado del conflicto en Ucrania determinará la seguridad global del siglo XXI”, afirma el Pentágono

Según el secretario de Defensa de EEUU, Lloyd Austin, la operación militar de Moscú "socava el orden internacional basado en reglas que nos mantiene seguros a todos".

Sentimiento nacional y batallas por la memoria en Ucrania

La batalla que libran Rusia y Ucrania es también una batalla por la memoria histórica. Tras su independencia en 1991, luego de la caída de la Unión Soviética, Ucrania buscó apropiarse de símbolos y figuras de su pasado, a veces polémicos, mientras Rusia intentaba reducir el nacionalismo ucraniano a un simple colaboracionismo.