El principio de incertidumbre de Vladimir Putin

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Bien, voy a escribir sobre Vladimir Putin y si va a invadir Ucrania o no, y lo que quiero que haga el lector durante la lectura de este artículo es que tenga en cuenta estas dos imágenes: la ciudad siria de Alepo en 2016, después de años de bombardeos y ataques aéreos, y la infame “Carretera de la Muerte” entre Kuwait e Irak después de solo una noche de ataques de aviones de combate de la Fuerza Aérea estadounidense. La devastación después de estos últimos fue tan completa y tan impactante (las estimaciones de vehículos iraquíes, tanto militares como civiles, destruidos o abandonados fueron de entre 1.200 y 1.400 y el número de muertos es desconocido) que el presidente George H.W. Bush ordenó el cese de las “hostilidades” al día siguiente y la invasión estadounidense de Kuwait e Irak terminó.

Si Rusia fuera a invadir Ucrania de la forma en que los expertos militares de EEUU ahora esperan que lo haga: una invasión completa, utilizando todas las tropas, tanques y otros equipos militares reunidos en las fronteras de ese país, incluida la “toma” de la capital, Kiev, esas imágenes llenarían las pantallas de televisión de todo el mundo. Milla tras milla, campo tras campo, vehículos militares y civiles ucranianos destruidos. Cadáveres por miles y luego decenas de miles. Pueblos y ciudades, incluida Kiev, reducidos a escombros como muestran en las fotos de Alepo: casas, negocios, fábricas, edificios de departamentos destruidos, sus fachadas voladas dejando al descubierto los cadáveres de sus ocupantes; manzanas enteras de las ciudades reducidas a escombros de ladrillos y hormigón desgarrado; escuelas arrasadas por bombas y artillería, pupitres y libros y dibujos y material deportivo de niños esparcidos por todas partes, las imágenes literales de cuerpos destrozados y sueños rotos. Caravanas de decenas, incluso cientos de miles de refugiados transportando todo lo que pueden cargar en autos y camiones, empujando carretillas y carros, con sus pertenencias cargadas sobre la espalda, cruzando las fronteras de Polonia, Eslovaquia, Hungría y Rumania en busca de refugio y seguridad.

Una crónica en el New York Times sobre una sesión informativa de los legisladores de parte de funcionarios del Pentágono, el jueves pasado, reveló que los expertos militares creen que Putin ha reunido alrededor del 70 por ciento de las fuerzas necesarias si su objetivo es lanzar una invasión total de Ucrania, apoderarse de Kiev y del resto del país. El Pentágono dijo a los legisladores que tal invasión resultaría en la muerte de 25.000 a 50.000 civiles ucranianos, de 5.000 a 25.000 soldados de ese país y de 3.000 a 10.000 efectivos rusos.

¿El lector cree que esto suena mal? Eche un vistazo a lo que le sucedió a Alepo: su población en 2010 antes de que comenzara la guerra civil era de 3 millones, aproximadamente el tamaño de Kiev en la actualidad (2,9 millones). En 2012, cuando las fuerzas rebeldes capturaron por primera vez el este de Alepo, eran 1,35 millones. En 2013, cuando el Ejército sirio lanzó un asalto para recuperar la ciudad, la población era de 903.000 habitantes. Al año siguiente, después de que las tropas sirias y sus fuerzas aliadas, incluido Hezbolá, recuperaran parte de esa urbe y rodearan el resto, la población era de 600.000 habitantes.

Miles y miles fueron asesinados. Según el Centro de Documentación de Violaciones en Siria, las explosiones de IED y similares mataron a más de 900. Las muertes por bombardeos de artillería mataron a 6.384; los bombardeos de aviones de combate a 11.233; las ejecuciones de campo (!) a 1.549; los tiroteos al azar causaron 9.438 muertes. Del total de muertes, menos del 25 por ciento fueron bajas militares. Todos las demás, el 76 por ciento, eran civiles.

Esto, y aún peor, es lo que sucederá en Ucrania si Rusia lanza una invasión a gran escala. Moscú es capaz de llevar aún más y peores armas a la frontera con Ucrania, y se enfrentará a una oposición tan feroz como la defensa de Alepo. Los informes de Ucrania son unánimes al decir que el pueblo ucraniano luchará y luchará duro. No es inconcebible que sea necesario que las fuerzas rusas sitien la ciudad y luego, una vez adentro, entren en una lucha calle por calle, casa por casa. La foto que ven aquí de Alepo puede ser lo que veremos en Kiev y en otras ciudades ucranianas: devastación total y absoluta; pérdida inconcebiblemente grande de vidas, tanto militares como civiles.

Será muy difícil para Putin encubrir la devastación y las atrocidades que seguramente resultarán de una invasión por parte de sus fuerzas. Estoy seguro de que tiene planes para desconectar la red eléctrica y el sistema de telefonía celular dentro de Ucrania, pero si yo fuera ucraniano, estaría haciendo todo lo posible para tener en mis manos los tipos de tecnología portátil que están disponibles para transmitir textos e imágenes por satélite para el mundo. Los generadores de gasolina y diésel también están ampliamente disponibles y, sin duda, se están almacenando en Ucrania mientras hablamos.

Putin no podrá mantener en secreto los resultados mortales de su invasión. En la era de Facebook, Twitter y YouTube, todo el mundo observa y eso incluye a las personas dentro de su país que, según los expertos, se oponen a la invasión y no aceptarán con un encogimiento de hombros las bajas rusas que sin duda se producirán.

Eso hace que invadir Ucrania sea muy, muy difícil para el presidente de Rusia, y él debe saberlo. Eso plantea la pregunta obvia, ¿qué está tramando realmente?

Putin, de 69 años y exagente de la KGB, nació y se crio durante el imperio soviético. Los expertos occidentales sobre Rusia y Putin están de acuerdo en que él contiene todos los peores instintos y prejuicios de aquellos días. Él cree que la derrota de Rusia en la Guerra Fría, en 1989, y la siguiente desintegración de la Unión Soviética fue, en sus propias palabras, “una verdadera tragedia” y “la mayor catástrofe geopolítica del siglo”. El reinado de Putin sobre Rusia ha estado tan lleno de agravios y resentimiento como lo estuvo el de Donald Trump en la Casa Blanca. Ninguno de los dos ha sentido nunca ni por un segundo que se le otorgue la cantidad adecuada de respeto que se le debe. Ambos hombres creen que les quitaron algo y lo quieren de vuelta.

Lo más inteligente que he leído sobre Ucrania últimamente fue una entrevista en Vox con Mark Galeotti, director de Mayak Intelligence, profesor del University College London y experto en asuntos de seguridad rusos. “No se trata de Rusia. Se trata de Putin. Y se trata de este pequeño círculo de personas a su alrededor que dominan ese país. Si los miras, son esencialmente el último suspiro de las élites soviéticas, las personas que no solo tuvieron su educación infantil en la época soviética sino también sus primeras experiencias profesionales. Fueron hechas así. Pensaron que sabían cómo iba a ser su vida. Y luego, de repente, todo se derrumbó… Cuando se trata de Ucrania, Putin es un producto de su época. Realmente no cree que Ucrania sea un país diferente. Por supuesto, no puede ir. Pero todavía tiene esa vieja mentalidad de la Guerra Fría de que si [Rusia] la pierde, los demás la ganan”.

¿Eso suena como alguien que el lecto conoce? Seguro que le pasa.

Creo que Putin está obsesionado con crear caos a nivel internacional de la misma manera que Trump ha estado obsesionado con crear caos dentro de EEUU. Ninguno de los dos es feliz a menos que haga que todos los demás adivinen qué hará a continuación.

Eso es lo que Putin ha estado haciendo en la frontera con Ucrania: mantener a todos en vilo. Hasta ahora, todo lo que ha hecho es mover a un grupo de militares y material a su posición a lo largo de las fronteras norte, este y sur de Ucrania, y poner en marcha un montón de motores de tanques y conducir con aspecto amenazador arrojando un montón de gases de diésel por los escapes.

Pero lo que tiene nerviosos a los expertos militares en Occidente es la reciente llegada de tropas y equipos de apoyo rusos: hospitales de campaña, reservas de municiones y alimentos, tanques de combustible gigantes, camiones de transporte y vehículos blindados de transporte de personal e instalaciones de reparación de campo. Este es el material necesario si realmente van a cruzar la frontera con Ucrania y usar todo ese equipo militar.

Algunos expertos ven estos nuevos movimientos como un aumento de su apuesta en lo que consideran un gran “farol”. Piensan que va a presionar, presionar y presionar hasta que obtenga algo por escrito de Occidente, léase: EEUU prometiendo no enviar ninguna tropa de la OTAN a Ucrania y dando algún tipo de garantía para salvar las apariencias de que Ucrania no se unirá a la alianza defensiva occidental mientras Putin sigue en el poder.

Pero quién sabe. No estoy al tanto de la inteligencia disponible para el Pentágono pero sé lo suficiente sobre la absoluta locura y el caos de la guerra: lo que contempla Putin sería tan asombrosamente devastador que causaría estragos políticos y económicos en todo el mundo. Europa y EEUU. Va a pasar en vivo, por televisión, y va a parecerse a la “Autopista de la Muerte” y a Alepo. Podemos hablar de imponer sanciones económicas a Rusia y dañar su economía, pero Putin puede hacernos lo mismo si invade Ucrania a lo grande.

Sería el comienzo de una nueva Guerra Fría muy caliente y, al igual que la última será costosa para todos en todas partes. Tendremos que trasladar tropas de regreso a Europa en cantidades que se acercarán a las que teníamos allí después de la Segunda Guerra Mundial, para “disuadir la agresión rusa”, ¿lo recuerda el lector? 

Habrá nuevas carreras armamentísticas que incluirán de todo, desde armas nucleares hasta nuevos cazas, nuevos barcos, drones mejorados más mortíferos, armas robóticas y nuevas formas de guerra por control remoto.

La última vez que tuvimos una Guerra Fría y una carrera armamentista, Rusia quebró y perdió su imperio. Sabemos que Putin recuerda el resultado. Ahora todo depende de si recordará su causa.

* Egresado de la academia militar de West Point, escritor y periodista estadounidense autor de varias novelas de temática militar, entre ellas “Dress Grey”, que fue adaptada a una película de televisión en 1986

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