Novak Djokovic apeló su expulsión de Australia: lo alojaron en un hotel de refugiados

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Permanecerá allí mientras se dirime la cuestión legal. El 17 comienza el primer Grand Slam del año, donde “Nole” busca superar a Federer y a Nadal.

Después de que sus abogados apelaran su deportación de Australia, el número 1 del tenis, el serbio Novak Djokovic, esperará la definición de su caso alojado en una hotel para refugiados al menos hasta el lunes en su intento por participar del primer Grand Slam del año sin haberse vacunado contra el Covid-19.

Las autoridades migratorias revocaron este miércoles su visa pero el Gobierno australiano anunció que la estrella del tenis no será expulsado de forma inmediata.

El abogado del Estado Christopher Tran aseguró que Australia no prevé proceder a expulsarlo antes de que se celebre la audiencia de descargo, prevista para el lunes.

Mientras tanto, el tenista se encuentra en el Park Hotel de Melbourne, un establecimiento calificado como “infame” ya que alberga a los detenidos que fueron trasladados al continente desde las islas de Manus y Naur.

Un total de 32 presos todavía permanecen en el establecimiento, que se ha convertido en una especie de centro de detención y que fue usado como hotel de cuarentena en 2020.

En octubre del año pasado se produjo un brote de coronavirus dentro del hotel cuando 22 de los refugiados dieron positivo.

A las afueras del recinto se aglomeró un núcleo de gente que apoya a Nole y partidarios de la no vacunación.

Ante este cuadro de situación, la Fuerza Fronteriza de Australia (ABF) emitió un comunicado para aclarar que “continuará asegurándose de que quienes lleguen a nuestra frontera cumplan con nuestras leyes y requisitos de entrada”. 

La ABF “puede confirmar que el Sr. Djokovic no proporcionó las pruebas adecuadas para cumplir con los requisitos de entrada a Australia y, posteriormente, se canceló su visa. Los no ciudadanos que no tengan una visa válida a la entrada o que hayan cancelado su visa serán detenidos y expulsados de Australia”, advirtieron. Además aclararon que el deportista “tuvo acceso a su teléfono”.

El tenista de 34 años había tramitado la exención que le permitía jugar el Abierto de Australia sin estar vacunado, pero hubo un problema con su visado por el cual no pudo ingresar al territorio del país oceánico.

El gobierno del estado de Victoria informó que había rechazado una solicitud para patrocinar su visa horas antes de que aterrizara en Melbourne, alrededor de las 23.30 del miércoles.

Por ese motivo, apenas descendió del avión el serbio fue escoltado por agentes de la Fuerza Fronteriza rumbo a un cuarto aislado en donde estuvo varias horas siendo interrogado sin acceso a su teléfono celular.

Mientras tanto, su equipo esperaba que todo se resolviera del otro lado de la puerta, escoltada por dos agentes.

El proceso. El avión que trasladó al serbio, número 1 del ranking ATP, aterrizó en el Aeropuerto Internacional Tullamarine de Melbourne pero el deportista no fue habilitado a traspasar Migraciones.

“Las reglas son las reglas, especialmente cuando se trata de nuestras fronteras”, declaró por su parte el primer ministro Scott Morrison.

“Nadie está por encima de estas reglas. Nuestras sólidas políticas fronterizas han sido fundamentales para que Australia tenga una de las tasas de mortalidad más bajas del mundo por COVID, seguimos estando atentos”, agregó Morrison, quien había advertido que si las pruebas presentadas por el tenista eran insuficientes no se le trataría de forma diferente a los demás y estaría “en el siguiente avión de vuelta a casa” porque “no debería haber reglas especiales para Novak Djokovic en absoluto”.

De ser finalmente deportado, el tenista serbio se quedaría sin la posibilidad de jugar, a partir del día 17, el torneo australiano, donde busca su décimo título y batir el récord de veinte Grand Slams que ahora comparte con el suizo Roger Federer y el español Rafael Nadal.

La polémica se generó a partir de la reticencia del deportista serbio a vacunarse contra el coronavirus. De hecho, en abril de 2020, cuando se debatía que la vacuna podría ser obligatoria para reanudar los torneos luego del confinamiento, Djokovic expresó: ”Personalmente no soy provacuna, no quisiera que alguien me obligue a estar vacunado para poder viajar”.

Ahora, si bien había obtenido una “derogación médica” para participar en el primer gran torneo del año, esto provocó el rechazo de la prensa y de la dirigencia política australiana.

Todos los participantes del Open de Australia deben estar vacunados contra el Covid-19 o disponer de una exención otorgada por dos comités de expertos independientes. 

En declaraciones a la cadena australiana  Channel Nine, el jefe del torneo, Craig Tiley, aseguró que 26 personas de los casi 3.000 jugadores y personal técnico que viajan a Australia para la competición habían pedido una derogación pero solo unos pocos la consiguieron.

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