Cinco consejos para preservar la fertilidad femenina

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Según se achican las brechas, la planificación de una maternidad compatible con el desarrollo profesional de la mujer dejó de ser un tabú. Pero algunos métodos anticonceptivos pueden invisibilizar los indicadores de insuficiencia ovárica, amenazando los futuros planes de embarazo.

No hace muchos años que los estereotipos sociales arraigados veían con malos ojos a la mujer que no tenía la intención de ser madre, o bien a la que elegía postergar su maternidad para centrarse en su desarrollo personal y profesional. Esos mismos estereotipos criticaban a los avances de la ciencia orientados a favorecer la planificación familiar, como los métodos anticonceptivos y las modernas técnicas de fertilización asistida. Por suerte, esta mentalidad cambió en muchos rincones del mundo, des estigmatizando a las mujeres que tenían un proyecto de vida diferente al mandato social. 

Pero en este nuevo paradigma, en el que la mujer es libre de elegir si quiere ser madre y cuándo quiere hacerlo, saber que la ciencia posee muchas herramientas para lograr un embarazo en edades más avanzadas atenta contra algunas buenas prácticas, como la de consultar a un especialista para planificar esa maternidad postergada. Cada cuerpo es un mundo y no todos responden de la misma manera. 

Por ejemplo, es normal que la ingesta de pastillas anticonceptivas regularice los ciclos menstruales, inclusive en el caso de mujeres de ciclos muy irregulares. Y esto a veces atenta contra la posibilidad de observar cómo es el ciclo natural de ovulación de cada mujer, para alertar sobre posibles indicadores de infertilidad. Cualquier cambio en el ciclo menstrual natural, incluido el mayor espaciamiento entre menstruaciones, llegando a periodos de amenorrea (ausencia de menstruación) y síntomas de la menopausia, como sofocos, palpitaciones, cambios de humor, entre otros, en mujeres menores de 40 años, puede sugerir insuficiencia ovárica precoz. 

Una de las posibles causas de insuficiencia ovárica precoz es una mutación en la región del gen FMR1, ubicado en el cromosoma X, llamada síndrome del X frágil. Si existe el deseo de lograr un embarazo, existe el riesgo de que el bebé de las mujeres con esta mutación, especialmente si es un varón, nazca con discapacidad intelectual grave, cambios físicos y de comportamiento. 

Por eso, si una mujer decide planificar su maternidad, es aconsejable que consulte a un especialista para realizar los estudios de rigor que puedan alertar sobre potenciales problemas en particular y tomar las medidas adecuadas para cada caso. Además, estos son algunos consejos que las mujeres que deseen quedar embarazadas en el futuro deberían seguir para preservar su fertilidad: 

Se recomienda que las mujeres que utilizan anticonceptivos tomen descansos de 2 o 3 meses, cada 2 o 3 años, para realizar las observaciones y dosis hormonales necesarias. El uso frecuente de anticonceptivos a lo largo de los años evita que las mujeres identifiquen cambios en el ciclo menstrual y una posible insuficiencia ovárica precoz. 

Realizarse cada 2 o 3 años una ecografía transvaginal para contar folículos antrales, dosis de FSH, LH y especialmente la hormona antimülleriana. 

En caso de que se identifique algún factor de infertilidad, se recomienda a las mujeres que aún tienen algunos ciclos ovulatorios que busquen el embarazo de inmediato, ya sea en un ciclo espontáneo, medicado o por fecundación in vitro, bajo la guía de un médico especializado. 
Si no es posible un embarazo inmediato, se recomienda a estas mujeres que vitrifiquen sus óvulos para uso futuro. Si ya no es posible obtener óvulos de los ovarios, la indicación del uso de óvulos donados hace viable la maternidad. 

Para aquellas mujeres diagnosticadas con alteraciones genéticas y presencia del síndrome del X Frágil que aún presentan respuesta ovárica, se recomienda buscar el embarazo mediante la fecundación in vitro con biopsia embrionaria y estudios PGT-A y PGT-M. De esta manera, pueden seleccionarse embriones sanos para su transferencia al útero, con el objetivo de permitir embarazos saludables. 

La ciencia actualmente ofrece cada vez más herramientas para brindar respuesta a muchos de los problemas del pasado, pero sus principios modernos se basan en la medicina preventiva y personalizada. Cada persona es diferente al resto y no existen tratamientos universales. Por ello, siempre el mejor tratamiento es aquel que favorezca cualquier diagnóstico precoz y que contemple herramientas para hallar soluciones a medida de cada uno.

* Geneticista y Head de reproducción humana de Dasa, la red de salud integrada más grande de Brasil

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