Una reseña: Croacia, desde el principio

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El autor usó el título del libro de Carmen Verlichak (Krivodol Press Editorial, 2021) para encabezar la reseña de la obra inestimable.

Carmen Verlichak, licenciada en Letras, periodista, escritora e integrante de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación, ha publicado un nuevo libro, “Croacia desde el principio – Tomo 1″, que abarca desde los inicios de la historia del pueblo y la nación croata hasta 1914, en el inicio de la Gran Guerra Mundial.

La autora suma una nueva obra a su vasta creación historiográfica sobre la cultura, la historia y la política de la tierra de sus antepasados, ya que la autora, croata y argentina, posee en su haber ya varios libros que reflejan esos lazos indisolubles con la patria que ostenta el escudo en damero rojo y plata, tales como “Los croatas de la Argentina” (2004, 2009 y 2016); “Croacia, cuadernos de un país” (2009); “El cardenal Stepinac”, “El coraje de la fidelidad” (2013); “En el nombre de Tito”(2015); ”Testimonios de dignidad” (2018), también referido a la figura del Cardenal Stepinac, patriota y mártir, donde Verlichak compiló una serie de escritos de distintos autores, entre los cuales me honró al hacerme participar.

En 2020 dio a luz “El genocidio de Bleiburg”, una investigación meticulosa para rescatar del olvido de lo políticamente correcto la masacre sufrida por los croatas, ya finalizada la Segunda Guerra Mundial, a manos de las fuerzas comunistas de Tito, con la anuencia de parte del gobierno británico.

En su última obra Verlichak reseña los orígenes del pueblo croata, su inserción en el territorio bañado por el mar Adriático, cómo se fue construyendo su organización territorial y política, la sucesión de las dinastías y reinados, la evolución de su lengua y su religiosidad, mantenida a través de los siglos en zona de fronteras. Su adhesión al catolicismo y a Roma llevó a que el papa León X en 1519 designara a Croacia “Antemurale christianitatis”, es decir “Muralla de la Cristiandad”, a lo que hizo frente con derrotas y victorias a lo largo de los siglos frente al asedio y avance turco sobre Europa Oriental.

En estas páginas se describen hechos trágicos, otros gloriosos, la presencia franca, húngara y el imperio de Austria, tanto como a figuras emblemáticas de la historia nacional como el rey Tomislav I, coronado en el año 925 por el Sabor, parlamento (uno de los cuerpos legislativos más antiguos de Europa), o a uno de los reyes más relevantes del medioevo croata como Dmitar Zvonimir, coronado en 1076 por el enviado pontificio, de quien recibió el cetro, la espada y la bandera papal.

Es que si algo define el carácter del pueblo croata, algo que la autora resalta con claridad, es la indisoluble relación entre nacionalidad y Fe a lo largo de su historia. La presencia vigorosa de las órdenes religiosas, como las de los franciscanos y los jesuitas, a quienes le dedica un capítulo, entre otras, son una muestra palmaria de esto.

Pero no sólo nobles, monarcas y reinados acaparan las páginas de este apasionante libro, bellamente ilustrado, sino también escritores, poetas, pintores y músicos que forjaron con su aporte la cultura de esta milenaria nación.

Un capítulo lo dedica a la primera compositora, que a los 38 años ya había compuesto cincuenta y ocho obras orquestales de cámara, para piano y vocales. Se trata de Dora Pejacevic, nacida en 1885, hija del Ban (virrey) Teodor Pejacevic y la baronesa húngara Lille Vay de Vaya. Merece la mención ya que, como muchas antiguas familias croatas, su descendencia, o parte de ella, se asentó en Argentina, finalizada la Segunda Guerra Mundial.

Un caso similar es el de la familia Kvaternik, que tiene como antepasado a Eugenio Kvaternik, un héroe nacional junto a figuras como Fran Frankopan, Petar Zrinski y Matija Gubec, a quienes la autora se refiere en su libro.

El texto además se ocupa de las regiones de Dalmacia, Bosnia, Hercegovina, Istria, Ragusa o Dubrovnik en la constitución del territorio histórico croata.

Se trata de una obra escrita con amor y con rigor historiográfico, no sólo apasionante para los amantes de la historia de ese bello país, de su sufrida existencia y de su fortaleza, sino para todo aquel interesado en estudiar una página relevante del Ser de la Europa cristiana.

Verlichak, nacida en Madrid y tan croata como argentina, que escribe con fina y clara pluma, sin alambiques ni rebuscamientos, a veces común en historiadores o pseudocientistas, hace que la lectura de su estudio deleite al lector.

* Miembro de número de la Academia Argentina de la Historia y de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación, y vocal del Instituto Argentino Uruguayo de Cultura (ICAU), entre otras instituciones académicas

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