El mural de Rivera que Rockefeller mandó a destruir porque aparecía Lenin

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El pintor mexicano enfrentó duras críticas de la élite estadounidense por su osadía de criticar al capitalismo en el centro del sistema.

Este 8 de diciembre se cumplen 135 años del nacimiento de uno de los más grandes pintores mexicanos: Diego Rivera, un personaje que se ha destacado por su obra pero también por su ideología, que quedó plasmada en sus impresionantes murales.

Fue en 1932, en pleno auge de la carrera de Rivera como muralista, cuando el industrial estadounidense John D. Rockefeller contrató al mexicano para pintar una obra en el vestíbulo principal del famoso Rockefeller Center, en Nueva York.

Antes de que el millonario lo invitara a realizar la obra, Rivera ya había pintado en Detroit y San Francisco, y presentado su primera exposición en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMa). Y había plasmado su afinidad con el pensamiento de los líderes revolucionarios rusos, de acuerdo con voces recopiladas por la secretaría de Cultura de México.

A pesar de que durante meses hubo negociaciones entre el artista y el Rockefeller Center y los bocetos fueron aprobados, Rivera decidió redireccionar su obra, plasmar su ideología política y agregar la figura de Vladímir Lenin, el líder de la Revolución Rusa, lo cual fue considerado ofensivo por la élite empresarial estadounidense.

En el lado derecho, Rivera pintó su visión idealizada del mundo socialista, en el izquierdo hizo una crítica hacia el capitalismo y en el centro plasmó a un hombre que podía controlar su entorno.
 
De acuerdo con información del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal) de México, la obra desató polémica luego de que el hecho fuera registrado por un periodista que tituló su artículo “Rivera pinta comunismo, Rockefeller paga”.

Luego de meses de que trabajara en el mural que significaría encumbrarse incluso en la élite estadounidense, la familia Rockefeller decidió destruirlo en 1933.

Esto, afirmaron expertos al Inbal, generó que Rivera perdiera contratos ya pactados y cayera en una profunda depresión.

Rivera falleció en noviembre de 1957 en Ciudad de México, en donde se concentra la mayor cantidad de sus obras en lugares que van desde un estadio de futbol hasta el Palacio de Bellas Artes.

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