Presidentes profesores; profesores presidentes

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Alberto Fernández tomó examen en Derecho de la UBA tres días después de asumir la primera magistratura. Otros casos famosos.

Entre las curiosidades del último proceso electoral, se resaltó, en varias oportunidades, la labor de Alberto Fernández (Frente de Todos) como profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, donde se desempeña desde 1985. Actualmente, dicta allí la materia Teoría General del Delito y Sistema de la Pena. Como nota de color, Fernández se presentó en la facultad a tomar examen final apenas tres días después de asumir como primer mandatario.

Aquellas observaciones nos han motivado a explorar un poco en la Historia para buscar datos de presidentes argentinos que incluyeron a la docencia como un componente de la formación de su carrera política.

Bartolomé Mitre enseñó artillería durante la defensa de Montevideo y fruto de sus clases fue un sencillo pero útil manual de artillería (1843-1844); en Bolivia (1847-1848) intentó, sin éxito, dar clases para formar oficiales artilleros; y en 1852 tuvo un fugaz paso como profesor de Estadística para empleados públicos y fue autor de unos apuntes sobre el tema.

Domingo Faustino Sarmiento ejerció como maestro de escuela primaria en San Francisco del Monte de Oro, en la provincia de San Luis, y en la localidad chilena de Los Andes.

Nicolás Avellaneda fue, a partir de 1860, profesor de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

Manuel Quintana desplegó su labor docente en el campo del Derecho Civil en la Facultad de Derecho de la UBA; José Figueroa Alcorta enseñó Derecho Internacional Privado en la Universidad Nacional de Córdoba, entre 1889 y 1892; y en el Colegio Nacional de Buenos Aires, Victorino de la Plaza se desempeñó como profesor de Filosofía.

Hipólito Yrigoyen tuvo una larga labor docente en la Escuela Normal de Maestras porteña (1881-1906), donde enseñó Instrucción Cívica, Filosofía e Historia. Ramón S. Castillo alcanzó un gran prestigio en la cátedra universitaria por su prolongado desempeño como docente de la materia Legislación Comercial en la Facultad de Derecho de la UBA.

Juan Domingo Perón, en tanto, tuvo una intensa y variada actividad docente durante su carrera militar, que resultó clave para su trayectoria como político. Fue instructor en un regimiento de infantería y en la Escuela de Suboficiales (1914-1926), profesor de Historia Militar en la Escuela Superior de Guerra (1931-1936) e instructor y profesor de tropas de montaña (1941-1942).

Quien siempre reconoció su vocación por la docencia universitaria, pero no alcanzó a ejercerla, fue Arturo Frondizi ya que el golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930 lo desvió de su original deseo por la enseñanza y lo inclinó hacia la acción política. No obstante, como compensación, fundó el Centro de Altos Estudios Nacionales como un ámbito donde, a través de conferencias, pudiera desplegarse una suerte de actividad docente en torno a la discusión de los temas y problemas del país.

El cordobés “aporteñado” Fernando de la Rúa se destacó como profesor de Derecho Procesal y tuvo una relevante trayectoria docente en el campo del Derecho en la Universidad Nacional de Córdoba, en la de Buenos Aires y en la Universidad Católica Argentina.

Quien también tuvo un paso por la docencia universitaria fue Eduardo Duhalde, quien en una entrevista recordó cuando les daba clases de Economía a los chicos en la UBA…

Entre los presidentes militares de facto con antecedentes docentes, Eduardo Lonardi y Pedro Eugenio Aramburu fueron profesores de la Escuela Superior de Guerra (Lonardi enseñó Topografía y Dibujo Topográfico); también ejerció la docencia Juan Carlos Onganía (un profesor con mucha “cancha”, como lo recordara uno de sus alumnos); y Jorge Rafael Videla fue instructor en el Colegio Militar de la Nación.

La docencia constituye un aspecto muy importante de la profesión castrense, lo que lleva a los oficiales a tener que cumplir, en distintos momentos de su carrera y a veces en reiteradas ocasiones, funciones como instructores y profesores en unidades militares e institutos de distinto nivel en las más diversas áreas y materias. Particularmente relevante como actividad formativa y docente es el especial papel de los oficiales como instructores militares, ya que esa actividad les permite conocer, tratar y conducir grupos muy heterogéneos, con individuos de la más variada procedencia geográfica y condición social y con realidades muy diversas. Es así que los ex presidentes con formación militar han accedido al mundo de la política y ejercido el Poder Ejecutivo Nacional con una experiencia docente muy rica y multifacética.

La docencia ha sido un recurso sumamente útil para la formación intelectual y práctica de algunas figuras de nuestra historia que han alcanzado la Presidencia. Muchas veces, aquella experiencia resultó decisiva o de gran influencia para un triunfo electoral, el ejercicio del gobierno y la planificación e implementación de una determinada política.

Lectura, estudio, escritura, carisma, flexibilidad, buena oratoria, destreza didáctica, claridad y método para exponer ideas, manejo de grupos y capacidad para mantener la atención de un auditorio, constituyen algunas de las características que contribuyen a fortalecer el ejercicio de la docencia y a proyectarla al ámbito de la conducción del Estado.

* Magíster en Defensa Nacional y licenciado y profesor en Historia

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