Con la llegada de helicópteros Apache, finaliza el asedio a la embajada de EEUU en Irak

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Sin embargo, continúa la tensión entre Washington e Irán por la escalada que ocurrió en los últimos días.

Después de una escalada de violencia que terminó con bombardeos estadounidenses contra milicias pro iraníes en Irak, decenas de muertos y la embajada norteamericana en Bagdad asediada, la situación alrededor de la sede diplomática comenzó hoy a calmarse cuando los milicianos chiitas desarmaron sus carpas tras la llegada de helicópteros Apache y abandonaron el lugar, pero solo para instalarse a unos kilómetros de allí para mantener la presión contra Washington.

“Después de conseguir el objetivo buscado, nos retiramos del lugar triunfantes. Obligamos a Estados Unidos a reconocer sus acciones”, aseguró uno de los milicianos que desarmó el campamento frente a la embajada en la llamada Zona Verde de Bagdad, Fadhil al Gezzi, según la cadena CNN.

Fuentes de Kataeb Hezbollah -una milicia separada del movimiento libanés Hezbollah pero miembro de la coalición de grupos armados progubernamentales y mayormente chiitas Hashed al-Shaabi (Multitud Popular)- informaron que los milicianos se retiraron luego que la cúpula lo ordenara “por respeto a la decisión del gobierno iraquí que así lo ordenó y para preservar el prestigio del Estado”.

“No nos interesan los aviones que vuelan sobre nuestras cabezas. Tampoco nos interesan las noticias de que Estados Unidos enviará Marines”, aseguró un vocero de Kataeb Hezbollah, Mohammed Mohy, mientras desarmaba una carpa, según la cadena Al Jazeera.

“Esto demostró la derrota psicológica y el gran derrumbe mental que está sufriendo el gobierno estadounidense”, agregó y aclaró que su lucha contra la influencia de Estados Unidos -aliado de la minoría chiita que gobierna el país desde el derrocamiento de Saddam Hussein y la invasión norteamericana de 2003- continúa.

El Parlamento iraquí debe discutir en los próximos días un pedido para revocar la cobertura legal de los 5.200 militares estadounidenses desplegados en el país, principalmente en apoyo de la lucha contra la milicia Estado Islámico (EI).

Por eso, muchos de los milicianos chiitas que asediaron y trataron de irrumpir en la embajada norteamericana en los últimas 48 horas caminaron hasta los puentes que conectan la Zona Verde con el resto de Bagdad e instalaron allí sus carpas.

“Nos retiramos de la embajada estadounidense porque recibimos órdenes se abandonar el lugar. Pero instalamos el campamento en la vera del Tigris opuesta a la embajada norteamericana y la Zona Verde para continuar con nuestra sentada por al menos tres días de duelo”, explicó uno de los milicianos, Mohammed, de 24 años, a Al Jazeera.

El duelo que cumplen los milicianos y todo el país se debe a que el domingo pasado, al menos 25 combatientes de Kataeb Hezbollah murieron en ataques aéreos estadounidenses contra una de sus bases en el oeste del país árabe.

El gobierno iraquí de Adil Abdul-Mahdi condenó los bombardeos de su aliado y ayer decretó tres días de duelo por los combatientes muertos.

Los bombardeos fueron en respuesta a un ataque con 36 cohetes que la semana pasada mató a un contratista estadounidense en una base militar de Irak, y que fue la más reciente de una serie de acciones similares en zonas donde hay tropas estadounidenses.

Los ataques no fueron reivindicados, pero fuentes de seguridad estadounidenses lo atribuyeron en su mayoría a Kataeb Hezbollah.

Después de los ataques del domingo, Kataeb Hezbollah y otras milicias de Hashed han exigido “la retirada del enemigo estadounidense”, y tras el asedio a la embajada estadounidense, el gobierno de Donald Trump, por un lado, envió más tropas a la región y, por otro, acusó directamente a Irán de estar detrás de la escalada de violencia.

Trump ordenó el despliegue inmediato de 750 militares más en Medio Oriente y, según CNN, ya hay un segundo contingente de 3.000 oficiales preparándose para viajar en los próximos días.

El gobierno iraní, en tanto, rechazó las acusaciones de Washington y respondió a “la amenaza” de represalías que realizó Trump.

“Estamos ante una especie de obscenidad estadounidense y errores de cálculo repetitivos”, sostuvo el vocero de la Cancillería iraní, Abas Musavi.

Las tensiones entre Estados Unidos e Irán han escalado desde que el presidente Donald Trump retiró a su país del acuerdo nuclear multilateral con Irán de 2015, el año pasado, y volvió a imponer sanciones económicas a Teherán.

Los líderes de Irak temen que su país se convierta en campo de batalla entre Teherán y Washington, justo cuando enfrentan también grandes protestas callejeras contra la corrupción y contra la enorme influencia política de Irán.

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