La ex presidenta llega a Buenos Aires tras la ofensiva judicial en su contra de la última semana y la detención de José López. Estrategia o improvisación obligada.
La ex presidenta Cristina Kirchner llega esta noche a la Capital luego de una semana adversa en el plano judicial, y su primera actividad pública en dos meses será la de asistir al programa de Roberto Navarro en C5N en el mismo horario en que Jorge Lanata debuta en la pantalla de El Trece, el canal del Grupo Clarín. Si finalmente lo hace o no depende solo de ella.
Lanata se considera el autor de casi todos los males de Cristina por haber puesto al aire la investigación sobre la llamada "ruta del dinero K", hace dos años, lo que se complementó en el último tiempo con la difusión de los videos en "La Rosadita" que obligó al juez federal Sebastián Casanello a salir de su letargo y a activar aquella causa.
La ex mandataria se alojará en su departamento del barrio de Recoleta, donde en su anterior ""tournée" recibió muestras de afecto de sus simpatizantes. Lo hará tras los allanamientos de sus propiedades en Santa Cruz decididas en la investigación judicial de la causa Hotesur.
La ex presidenta “todavía no tiene definida su agenda para su estadía en la Ciudad”, aseguraron desde su entorno, pero los dirigentes del Frente para la Victoria que aún le son fieles prevén actividades en el Instituto Patria.
Una legítima pregunta es si CFK usará el programa de televisión por cable "ultraK" para enfrentar al "tanque" de Lanata, como un David versus Goliat, con el fin de sostener el apoyo de sus mermadas huestes, producto esto de una estrategia política y comunicacional o como un manotazo de ahogada frente a la aceleración de los tiempos judiciales.
La última visita de Cristina Kirchner a la Ciudad tras dejar la primera magistratura fue en abril pasado para declarar ante el juez federal Claudio Bonadío por la causa dólar futuro, en Comodoro Py, donde el cristinismo colmó la zona en una masiva demostración de apoyo.
En esa oportunidad, la ex jefa de Estado se quedó varios días y aprovechó para realizar una serie de reuniones con legisladores nacionales del FpV, artistas, intendentes bonaerenses, personalidades de la cultura e intelectuales, y encabezó un acto en el ND Ateneo con organizaciones políticas a las que convocó a formar un Frente Ciudadano.
Era otro el contexto. Incluso, hubo voces desde la política -hasta del gobierno macrista- que criticaron a Bonadio por su decisión de citar a Cristina en una causa que analiza una decisión de política económica cuestionable, pero difícilmente judiciable, y lo acusaron de buscar una venganza personal.
En particular, porque las causas que verdaderamente pueden complicar jurídicamente a la ex presidenta son Hotesur y Los Sauces, ambas relacionadas precisamente con la asociación ilícita que la Cámara Federal porteña les ordenó investigar esta semana a Casanello y al fiscal Guillermo Marijuán, que venían "distrayéndose" con operativos mediáticos en el sur de efectividad bastante dudosa.
El derrumbe de las últimas semanas comenzó con la detención de José López, el ex secretario de Obras Públicas de Néstor y Cristina que -aún no se sabe bien por qué, aunque sobran las versiones conspirativas- una madrugada fue descubierto mientras intentaba esconder 9 millones de dólares en un extraño convento de General Rodríguez. No fue magia. "Y no fui yo", aclaró Cristina, la que le dio ese dinero, apuntando a los empresarios del cartel de la construcción.
Fuera del poder, Cristina sufre su desaparición de las pantallas de TV que monopolizaba por medio de las cadenas nacionales. Los medios adictos también están en retirada o constreñidos a una magra audiencia, a excepción de radio del Plata, que luego de la salida de Víctor Hugo Morales de Continental saltó al segundo lugar en los ratings.
Ahora bien, Cristina sabía perfectamente que algo así sucedería, esta combinación de ofensiva judicial y mediática, una vez que dejara la Presidencia. Quizás no creyó que la situación se complicaría tan rápidamente. Pero en su estrategia de polarizar con el Macri neoliberal y todopoderoso, que la hostiguen desde los juzgados a Cristina le sirve.
Desde la tribuna ultracristinista de C5N, la ex jefa de Estado la emprendería previsiblemente contra la tríada "partido judicial"/macrismo/medios concentrados por una megaoperación montada para meterla presa.
Si existen pruebas para llegar a ese extremo -algo de lo que Lilita Carrió descree, al menos por ahora-, los plazos no son inminentes, y la hiperactividad judicial puede ser tan perniciosa como la inactividad. Todos y todas caminan por andariveles cada vez más angostos.