Los perdedores de la globalización

Una de las cosas que más ha sorprendido a los comentaristas políticos americanos es que en las primarias presidenciales se hable tanto sobre comercio internacional. Los dos candidatos insurgentes en la campaña, Bernie Sanders y Donald Trump, han criticado repetidamente los tratados de libre comercio firmados por los Estados Unidos los últimos años, rompiendo con el consenso de los últimos años. Aunque el partido demócrata siempre había tenido una veta anti-globalización por el lado de los (débiles) sindicatos americanos, las críticas de Trump son completamente contrarias a las posiciones republicanas desde la misma fundación del partido. El hecho que esté sacando resultados tan buenos en estas elecciones con esta agenda es como mínimo inusual.

Aunque los electorados de Sanders y Trump son muy distintos (quien dice que los votantes de Bernie se pasarán a Trump en las generales delira), un sondeo esta semana sirve para ver de dónde viene esta retórica en campaña. Los votantes de Trump en estas primarias tienden a ser blancos sin estudios universitarios, con pocos ingresos y que habitualmente viven en ciudades pequeñas y medianas. Si miramos el apoyo a políticas de libre comercio por nivel educativo, nos encontramos con este gráfico:

Primero, sorprende que el apoyo al libre comercio es mayoritario en todos los niveles educativos, pero vemos claramente una diferencia clara según nivel de estudios. Si uno tiene al menos una licenciatura, el comercio internacional no parece una gran amenaza, en parte por lo que vemos en este gráfico:

La tasa de paro para licenciados universitarios en Estados Unidos es un 2,8% para mayores de 25 años. La situación entre aquellos que no han acabado el instituto, sin embargo, es catastrófica, con un 8% de desempleo (sí, eso es una catástrofe en un país normal). Teniendo en cuenta que desde la gran recesión los salarios han caído sobre todo en la parte inferior de la distribución de la renta, es comprensible que haya un porcentaje significativo de votantes que compran el argumento sobre la globalización de Trump.

Digo de Trump porque aunque Sanders habla de globalización a menudo, sus votantesno parecen estar demasiado convencidos:

El motivo, obviamente, es que los votantes de Sanders no se parecen nada a los de Trump: son mucho más jóvenes, más educados y aunque no son ricos. Su queja viene de haberse incorporado al mercado laboral en plena crisis, con peores oportunidades, no porque la economía local fue devastada por la globalización.

La realidad es que el libre comercio es bueno para la economía de los países participantes, pero genera ganadores y perdedores. En Estados Unidos, los trabajadores en empresas competitivas de alto valor añadido se ven beneficiados; en el sector del automóvil, por ejemplo, NAFTA probablemente hizo que Detroitpudiera competir mejor al poder externalizar los trabajos más rutinarios. En teoría, el crecimiento económico adicional genera suficiente dinero como para que los ganadores puedan compensar a los perdedores mediante transferencias, servicios y política fiscal. En Estados Unidos, sin embargo, eso no ha sucedido.

Tradicionalmente cuando una ciudad como Scranton, Pennsylvania, o Cleveland, Ohio se iba al garete lo que sucedía es que sus habitantes hacían las maletas y se largaban. La movilidad laboral en Estados Unidos siempre ha sido considerable, y eso había ayudado a compensar los impactos divergentes de las crisis económicas. El problemaes que la movilidad laboral ha disminuido de forma considerable (en parte por el aumento de compradores de vivienda pre-crisis), así que las desigualdades regionales se están cerrando mucho más lentamente que lo que sucedía hasta ahora.

Todo esto, por cierto, sugiere que Trump no puede ganar unas generales con un mensaje basado en el populismo antiglobalizador. Estados Unidos, siendo como es el país más poderoso del planeta, obviamente saca réditos importantes como centro de la economía mundial, y la mayoría de votantes parece entenderlo. Incluso en inmigración, el otro pilar de su campaña, sus posiciones no son mayoritarias. Entre esto, y su extraordinaria impopularidad en el electorado femenino, Trump tiene una campaña poco menos que imposible si es ganara la nominación.

Más allá de comercio y sondeos, Wisconsin vota el martes y parece que Trump tiene un problema, tras una semana de patinazos constantes y críticas casi unánimes del resto del partido. Pero sobre eso hablamos en otro artículo.

*Politólogo español. Coeditor de Politikon.es.

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