El precandidato presidencial del kirchnerismo se muestra peligrosamente agresiva con sus rivales de adentro y de afuera. Las consecuencias.
El nivel de agresividad que exhibe el precandidato presidencial del FpV Florencio Randazzo se debe, sin duda, a su necesidad de subir en las encuestas. Sus asesores, según parece, lo han convencido de la necesidad de polarizar hacia adentro, obviamente con Daniel Scioli, y hacia afuera con Mauricio Macri.
La estrategia luce razonable, aunque a veces Randazzo parece pasarse los límites. Y aunque algunos consideren que en campaña todo vale, las declaraciones del ministro de interior y Transporte se van de madre.
“Los porteños necesitan mejores subtes y los bonaerenses mejores rutas. Eso no se mejora desde la televisión, por más raiting que tenga”, lanzó Florencio –para algunos, despechado- cuando los precandidatos acudieron al debut del “Bailando”.
En la última asamblea de Carta Abierta, Randazzo -que recibió el apoyo de ese colectivo de intelectuales kirchneristas-, contó una charla que presuntamente mantuvo con Mauricio Macri después de las elecciones de 2013, en las que el jefe de Gobierno porteño acordó con Sergio Massa para no enfrentarse en sus distritos.
“Me preguntó qué iba a hacer yo, y le dije que yo iba a ser presidente. Después le dije que tenía un problema por haber dejado crecer a Massa y me confesó: ‘Me lo pidió Clarín’. Me lo dijo sin ponerse colorado”. Y concluyó afirmando que “el poder económico tiene candidatos” a los que “les dan impunidad, los protegen”.
Palos para Scioli y palos para Macri.
La postura de Randazzo puede tener consecuencias impensadas para el ministro/candidato. Su estrategia podría volvérsele en contra como un boomerang si en el futuro precisa los votos de quienes en la interna se inclinen por Scioli. ¿Querrán votar a un candidato tan pegado a Cristina, tan radicalizado?

