Cosas baratas o en escasa cantidad, obsequios para ser usados en otras ciudades… La lista de regalos \”indeseados\” parece interminable.
Cosas baratas, descuentos para niños cuando uno no tiene hijos, obsequios para ser usados en otras ciudades… La lista de regalos “indeseados” en Navidad es larga y puede venir de parte familiares, amigos o el propio jefe.
Para conocer cuáles eran los peores de todos, BBC Mundo recurrió al sitio “Quora” para descubrir los más inservibles regalos jamás recibidos por parte de un jefe.
Una joven reveló que en una oportunidad recibió un sobre del departamento de Recursos Humanos de la empresa en la que trabajaba, que decía “Bono de incentivo de la empresa” y “Apreciamos tu trabajo duro”.
Pero el sobre, para horror de Jay Bazzinoti, estaba lleno de cupones que podían utilizarse en California, en el sudoeste de Estados Unidos, pero ella vivía en Boston, en el otro extremo del país.
“Me molesté bastante. Lo tiré directamente a la basura, y me reí de mis expectativas inocentes de que la empresa iba a hacer algo humano e inesperado para beneficiar a sus empleados”, dijo Bazzinoti en su testimonio en la página.
Andy Warwick, encargado de preparar cursos de inglés en su empresa, recibió su regalo de Navidad un descuento del 20% en los cursos de inglés de la empresa para sus hijos… pero él ni siquiera es padre.
“Quizás era una buena oferta para los trabajadores chinos, pero no para mí”, aseguró.
Por su parte, la empresa de correos británica “Royal Mail” celebró unos beneficios récord de 156,6 millones de dólares enviando a todos sus empleados un paquete de semillas de flores, que cuesta unos 47 centavos.
Corrie Hausman, especialista ahora en Recursos Humanos, también tuvo una experiencia decepcionante: cuando trabajaba de vendedora muchas horas al día, con pocos descansos y lidiaba con compradores gruñones, sus jefes le regalaron una caja con seis galletas para un oficina de unas 25 personas.
“Había un catálogo de todas las galletas que no nos habían regalado y una carta de los jefes diciendo que teníamos que trabajar más duro. Lo mejor es que las seis galletas llegaron aplastadas”, relató.

