Mientras que los sunitas -seguidores de Mahoma- aceptan que las autoridades religiosas y políticas se fundan en la misma persona, los chiitas apoyan una separación clara.
En Marruecos, mayoritariamente sunita, el rey es el jefe de los creyentes, mientras que en Irán, de tendencia chiita, los ayatolas son independientes del Poder ejecutivo.
Los chiitas designan a Alí como yerno e hijo espiritual de Mahoma, en nombre de los lazos de sangre.
Los sunitas designan a Abou Bakr, un hombre ordinario, compañero de toda la vida de Mahoma, en nombre del retorno a las tradiciones tribalesLos sunitas consideran el Corán como un libro divino y el imán es un pastor elegido por otros hombres que hace de intermediario entre el creyente y Alá.
Los chiitas consideran el imán descendiente de la familia de Mahoma, como un guía indispensable de la comunidad cuya autoridad viene directamente de Dios. Por esto su clero es tan estructurado.

