Un ex supervisor dijo que la empresa hizo recortes que incluyeron la guardia de bomberos.
Cinco empleados de la empresa Iron Mountain, que esta semana se incendió y provocó la muerte de nueve bomberos y rescatistas en el barrio de Barracas, declararon que los matafuegos funcionaron pero “no se accionaron los aspersores de agua”.
La fiscal de la causa, Marcela Sánchez, interinamente a cargo de la Fiscalía Nacional en lo criminal de Instrucción N°37, recibió los testimonios de las personas que se encontraban trabajando en el depósito cuando comenzó el incendio.
Se trata de dos operarios y un jefe de planta de IRM, una empleada de limpieza y un personal de seguridad. Los testigos coincidieron en que, cerca de las 8 de la mañana, comenzó a sonar la alarma de incendio de uno de los sectores del depósito.
El empleado de seguridad y una de las mujeres de limpieza fueron a constatar si había fuego, pero al no ver nada regresaron a sus puestos de trabajo. Luego la alarma sonó en otro sector del galpón, fueron hasta ese lugar y se encontraron con las llamas, dice el reporte.
En ese momento, y junto a los otros tres empleados intentaron extinguir el incendio con los matafuegos del lugar, que estaban operables.
Sin embargo, al ver que el fuego se descontrolaba avisaron a los bomberos y salieron del edificio. Los cinco testigos afirmaron que fueron los aspersores de agua los que no se accionaron.
Mario Escalada, ex supervisor de IRM, dijo por su parte que en la empresa “quieren ahorrar, entonces tratan de gastar lo justo y necesario, ajustando el presupuesto en la seguridad”, y afirmó que los recortes incluyeron la supresión de la guardia de bomberos las 24 horas.
“Cuando yo trabajaba ahí empezaron a hacer recortes y sacaron un vigilador bombero de día, antes estaba las 24 horas ahora está solo a la noche”, relató Escalada en declaraciones al canal América24.
El exempleado expresó que IRM “está en un buen momento” y señaló que la empresa tiene “antecedentes” de siniestros en un depósito de Parque Patricios: “el primero fue en 2005”, cuando se derrumbó un techo, y un segundo en 2009, apuntó.

