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El libro \”Salón Nacional. 100 años. Palais de Glace\”, que recopila la historia en imágenes con textos surgidos de la ardua investigación de Diana Weschler, debería estar en todas las bibliotecas de los amantes del arte.

Por Nanu Zalazar *

El Salón Nacional nació en 1911 siguiendo las tendencias de París y Madrid, que pensaron los concursos como una manera de, concentrado en un evento, tomar el pulso del trabajo de los artistas de cada época y acrecentar sus pinacotecas. El argentino resulta uno de los pocos eventos del rubro que nunca fue discontinuado.

El libro consta de 400 páginas y cuenta con más de 500 imágenes del acervo, que llega a 1200 obras, y que fueron premiadas durante la última centuria. Con los años las disciplinas también se fueron “aggiornando” y actualmente se divide en ocho: pintura, escultura, grabado, dibujo, arte textil, fotografía, arte cerámico y nuevos soportes e instalaciones, una de las disciplinas más recientemente incorpopradas.

Por tratarse de una convocatoria abierta a todo el país, presenta un carácter federal y las obras son seleccionadas por distintos jurados según la categoría en la que participan.

Diana Weschler, quien trabajó durante dos años sobre este libro, era una conocedora del Salón: en su tesis de doctorado en Historia del Arte ya había trabajado sobre la mecánica de selección y su importancia como una institución que marcaba el “gusto académico” sobre las artes plásticas.

La autora pensó el recorrido histórico a través de textos sobre la institución, mientras que las imágenes de las obras permiten distintas narraciones visuales de cómo fue tejiéndose la trama artística y los cambios producidos que acompañaban momentos políticos intensos de nuestro país: como los años ’20, los ‘60 o la última dictadura militar.

Durante el estudio de todas las obras que se encuentran dentro de la pinacoteca del Palais, Weschler descubrió cierta repetición en la manera de representar, por ejemplo, los paisajes. Por otra parte, no siempre los premiados lograron la fama y el reconocimiento que tal vez intuyeron al ser elegidos, otros en cambio nunca fueron premiados y sin embargo muchos son los que se inscriben con letra grande en nuestra historia del arte. O la situación particular de Lino Spilimbergo y Antonio Berni, que nunca fueron admitidos, ya que probablemente su ideología política no estaba a tono con el público “aristocrático” del Salón.

En la presentación del libro, el director del Palais, Oscar Smoje, destacó que es “producto de dos años de acceder a distintos archivos: el de la Nación, la Biblioteca Nacional, fundaciones que colaboraron como Forner Bigatti, Osde, el Museo de la Televisión, el Museo Nacional y el enorme archivo que se conserva en el subsuelo del Palais”.

Para esta obra se priorizó lo mismo que se piensa para el Palais, cuyas tres patas fuertes son la programación, el departamento de educación y las visitas, y también la idea de dar a conocer el notable archivo de la institución. Smoje considera que ese archivo “no es pasado sino futuro”, ya que está destinado especialmente a los estudiantes y académicos.

El material básico del libro recopila, en particular, los cien catálogos que guardan la memoria de este Salón, pero también se han “scanneado” cerca de 10.000 “dossiers” de artistas.

Buceando en las entrañas del edificio se han encontrado con muchas obras de artistas canónicos y otros no tanto, que se han quedado allí, sin ser premiadas y sin que las hayan retirado, junto a otras sin firmar que han pasado a ser parte de un sector denominado “limbo”.

Los artistas que no fueron aceptados por el Salón porque consideraban que era un lugar “manejado por una camarilla”, como dijera el grabador Guillermo Facio Hébecquer, se organizaron y muchas veces también, copiando una idea europea, organizaron el “Salón de los Recusados o de los Independientes”, un “contrasalón” que sin jurados ni premios, mostraba lo producido por los artistas que no respondían al gusto académico que se quería imponer desde las instituciones.

El libro se completa con reportajes a artistas, que son los protagonistas absolutos de este premio, y con dos videos, lo que resulta un material interesante tanto para estudiantes y académicos como para el público general por la claridad de sus textos y su profusa cantidad de imágenes.

Acompañando al lanzamiento del libro se abrió una exposición con dibujos, esculturas y pinturas. Hasta el 18 de octubre en Posadas 1725, con entrada libre y gratuita.

* www.carton-pintado.blogspot.com

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