La medida se produce cuando la inflación muestra pocos signos de alivio dados los altos precios de los comestibles, el gas y la vivienda.
La Reserva Federal de EEUU (Fed) subió las tasas de interés en tres cuartos de punto porcentual, el mayor aumento desde 1994, en un esfuerzo por combatir la inflación.
La medida se produce cuando la situación económica muestra pocos signos de alivio, dados los altos precios de los comestibles, el gas y la vivienda.
El presidente de la Fed, Jerome H. Powell, comparecerá en una conferencia de prensa a las 14.30 (hora del este) para dar detalles sobre la decisión, que encarecerá los préstamos.
La inflación anualizada tocó en mayo un nivel histórico en EEUU: 8,6%, el valor más alto en 40 años.
Es el costo de la mega emisión de dólares de la gestión de Donald Trump, primero, y de Joe Biden después para luchar contra los efectos de la pandemia de coronavirus en la economía.
Pero el impacto de la inflación se muestra ya como duradero y no estacional, como pensaba la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, y el propio Powell.
Por eso, tras décadas de estabilidad, la tasa de interés comenzó a moverse. Y al subir el interés que pagan los bonos del Tesoro, las inversiones tienden volcarse hacia en esos bonos y a dejar mercados emergentes y economías en crisis: la Argentina es uno de las víctimas de este “fly to quality”.
La Fed ya aumentó dos veces la tasa de interés con su objetivo de frenar la inflación en la primera potencia mundial: en mayo las elevó entre el 0,75% y el 1% con el fin de fortalecer al dólar frente a otras monedas.
Los bonos, entonces, son más atractivos en un mercado que, cuando hay crisis, se vuelve más conservador y busca mayor seguridad.
Un dólar más fuerte implica una mayor debilidad de las monedas de los países emergentes, como el peso argentino, y cada vez que la Fed “refuerza” al dólar se produce una “escasez” de la divisa estadounidense y crece la presión devaluatoria. Una tormenta perfecta.

