Nadie conoce con exactitud los movimientos que planea el banco central pero son claros sus intentos de influir en la moneda y reducir la liquidez para apoyarla.
Hacer un seguimiento de cómo el Banco Popular de China, la entidad monetaria del gigante asiático (PBOC, por sus siglas en inglés), utiliza un sistema con un tipo de cambio regulado no es tan fácil pues emplea varias estrategias económicas, algunas de ellas conocidas y otras secretas, que permiten mantener estable su moneda.
Nadie conoce con exactitud los movimientos que planea el PBOC pero lo que resultan claros para muchos son sus intentos de influir en la moneda y reducir la liquidez para apoyar al yuan.
Un análisis de Profinance exhibe algunas de las políticas financieras que utiliza China:
1. La fijación diaria. La forma más obvia en que el PBOC influye en su moneda es establecer un tipo de cambio base de venta cada día a las 9.15 hora de Pekín (1.15 GMT), que se lo puede denominar como un fijo diario. El yuan puede moverse solo un 2% en cualquier dirección. Los tipos se calculan mediante fórmulas que tienen en cuenta factores como el cierre oficial del día anterior, la evolución del yuan frente a una cesta de monedas y las variaciones de otros tipos de cambio importantes. De esta manera, un descenso tranquilizador al cierre oficial permite al PBOC fijar tipos de cambio más bajos sin enviar una señal política clara ni desestabilizar los mercados.
La fijación se la puede observar en las expectativas del mercado, por ejemplo, unos minutos antes de la fijación, Bloomberg suele publicar una estimación media basada en una encuesta de analistas y operadores de divisas. De esta manera, una tasa subyacente que es significativamente más fuerte o más débil de lo esperado suele considerarse una señal procedente de Pekín.
2. El factor anticíclico. Fue introducido en 2017 por el banco central chino en las fórmulas que utilizan las entidades financieras comerciales para calcular los indicadores que se tienen en cuenta a la hora de fijar el tipo de referencia diario de Pekín. Esto se hizo para evitar una tasa excesivamente débil en la fijación aunque fue eliminada en enero de 2018, cuando el yuan comenzó a subir rápidamente. Unos siete meses más tarde, se lo volvió a usar para limitar el debilitamiento del yuan pero en octubre de 2020 los prestamistas dijeron que habían dejado de utilizarlo.
3. La advertencia verbal. La postura estándar del PBOC sobre la moneda sugiere que “en general, el yuan se mantendrá en un nivel razonable y de equilibrio”. Sin embargo, los altos funcionarios chinos pueden hacer subir o bajar la moneda haciendo ciertas declaraciones cuando sea necesario.
4. Los controles de capital. El control de las entradas y salidas de efectivo es una de las estrategias más inequívocas. China ha tomado medidas para frenar las salidas de capital desde la devaluación del yuan en 2015, imponiendo estrictas restricciones a todas las transacciones, desde las adquisiciones de empresas chinas por parte de empresas extranjeras hasta los consumidores que compran pólizas de seguro en Hong Kong. Al mismo tiempo, el Gobierno intenta estimular la entrada de capitales.
5. Las reservas de divisas. China también posee las mayores reservas de divisas del mundo con más de tres billones de dólares. El Gobierno vendió miles de millones de dólares tras la devaluación de 2015 para apuntalar el yuan (Esta reserva se ha estabilizado recientemente). Puede ser un indicador útil pero también se ve afectado por la subida del dólar, que podría provocar una reducción de las reservas declaradas por China.
6. La reducción de la liquidez. Desde hace tiempo se considera que la táctica preferida cuando Pekín quiere limitar el descenso del renminbi es aumentar el valor de las tasas de interés frente al exterior. El objetivo principal es drenar los flujos de liquidez. El PBOC también puede vender letras del tesoro chinas en Hong Kong.

