Más de 13 mil personas fueron desplazadas o confinadas por ataques de grupos armados.
El rebrote de violencia en Colombia desplazó u obligó a confinarse a 13.422 personas, en la peor arremetida de grupos armados y delincuencia tras la firma del acuerdo de paz con la guerrilla FARC en 2016.
“La situación en la región pacífica es particularmente preocupante. Miles de civiles están atrapados en el fuego cruzado entre actores armados ilegales y la fuerza pública”, adviertó en un informe el Consejo de Seguridad de la ONU. Entre los afectados se cuentan 5.574 menores de edad.
Rodrigo Londoño, jefe de la extinta guerrilla, dirigió el viernes una carta al Consejo acusando “una negación abierta al compromiso estatal de garantizar la vida y la integridad” de los firmantes del pacto de paz. En este sentido, la ONU aseguró que 262 excombatientes de las FARC fueron asesinados desde la firma del pacto.
El ahora secretario general del partido Comunes, conocido por el alias “Timochenko,” culpó al Estado colombiano de “cualquier vulneración” a la seguridad de los excombatientes de la extinta guerrilla.
“He escrito una carta alertando al Consejo de Seguridad de la ONU ante el riesgo de muerte y el saboteo al trabajo político al que nos vemos expuestos por cuenta del Gobierno de (Iván) Duque y su política de austeridad a las garantías de seguridad para los firmantes del acuerdo de paz”, apuntó Londoño.
“Alegando problemas fiscales el actual Gobierno expidió decretos encaminados a la austeridad en el gasto público. Esquemas de seguridad que no pueden moverse por falta de fondos, constituyen una negación abierta al compromiso estatal de garantizar la vida de quienes firmaron la paz”, criticó.
En uno de los últimos hechos de violencia, al menos 19 personas resultaron heridas la semana pasada como consecuencia de la explosión de un coche bomba en las cercanías de la Alcaldía de Corinto, municipio del departamento de Cauca, situado en el oeste de Colombia.

