El Pontífice pidió que las naciones extranjeras no impongan sus “intereses políticos” en un país diezmado por “guerras, terrorismo y conflictos sectarios”.
El papa Francisco reclamó hoy que “cesen los intereses particulares externos que son indiferentes a la población local” de Irak, en el primer día de su llegada a Bagdad, en un histórico hito que lleva por primera vez en viaje oficial a un Pontífice a ese país de Medio Oriente.
El líder de la Iglesia Católica realizó un llamado al fin de la interferencia extranjera en el país árabe, una condena al fundamentalismo y una defensa de su diezmada y perseguida minoría cristiana, en un viaje en medio de la pandemia de coronavirus que buscará también reforzar los lazos con el islam y pedir por la paz en Medio Oriente.
Francisco pidió que las naciones extranjeras no impongan sus “intereses políticos” en el país, al mismo tiempo que animó a las autoridades locales a encarar una reconstrucción con respeto por las minorías religiosas y que pueda crear “oportunidades concretas” para salir de la crisis económica sin “violencia y extremismos”.
“Que cesen los intereses particulares, esos intereses externos que son indiferentes a la población local”, reclamó el Papa en el discurso frente al presidente Barham Salih en el Palacio Presidencial de Bagdad, al animar al país a una reconstrucción tras las últimas décadas en las que Irak sufrió “guerras, terrorismo y conflictos sectarios”.
El Papa no mencionó a ningún país en particular, pero la visita llega en momentos en que Irak es centro de crecientes tensiones entre Irán y Estados Unidos, que todavía tiene 2.500 soldados desplegados en Irak. Irán, por su parte, posee una vasta red de influencia en Irak a través de partidos políticos y milicias leales a Teherán.
Francisco inició su discurso recordando que, “en las últimas décadas, Irak ha sufrido los desastres de las guerras, el flagelo del terrorismo y conflictos sectarios basados a menudo en un fundamentalismo que no puede aceptar la pacífica convivencia de varios grupos étnicos y religiosos, de ideas y culturas diversas”.
El discurso en el Palacio Presidencial fue el primero de los siete que el Papa dará en Irak, y llegó poco antes de dirigirse al clero local durante un encuentro en la catedral católica siríaca de Nuestra Señora de la Salvación.
La Iglesia que visitará el Papa, en el corazón de Bagdad, se convirtió en un ícono de la violencia del extremismo islamista tras un ataque suicida del Estado Islámico (ISIS) en 2010 durante una misa dominical en el que murieron 55 personas.
Tras el ataque, se inició un proceso para beatificar a los 48 fieles cristianos que murieron dentro de la iglesia, a la espera de que sean considerados “mártires” por el Vaticano.
En defensa de los cristianos, el Papa recordó también a la minoría yazidí, que sufrió, según condenó el Pontífice, “atrocidades sin sentido” a manos del grupo yihadista sunnita Estado Islámico (EI) cuando controló parte de Irak, en 2014.

