El final o el comienzo

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El salvataje de los bancos ibéricos puede ser visto como el principio de la salida de la crisis financiera global o como el comienzo de una nueva fase. La Eurozona cerró el \”grifo\” del agujero bancario español y ganó tiempo hasta la resolución de la crisis de Grecia. Si el ganador sale del Euro, la ayuda a Madrid no servirá de nada. Los mercados ya miran con lupa a Italia.

Por César Massat

La Séptima Cumbre de Presidentes y jefes de Gobierno del G20 celebrada esta semana en Los Cabos, México, puede ser el hito que marque el fin de la crisis financiera global desatada hace ya cuatro años o el que dispare sin remedio un vendaval con consecuencias imprevisibles para la economía mundial.

Se trató, en realidad, de la enésima cumbre celebrada en estos años para encontrar una solución a la inédita guerra de divisas, y como en otras los líderes del G20 se comprometieron a adoptar \”todas las medidas necesarias\” para reforzar el crecimiento, incluyendo un apoyo a una unión bancaria en la eurozona y el compromiso de combatir el proteccionismo.

La declaración final asegura que todos los miembros del foro “adoptarán las medidas necesarias para fortalecer el crecimiento global y restaurar la confianza\”. En un encuentro completamente enfocado a resolver la crisis en la zona euro, los socios de la moneda única en el G20 se vieron presionados a anunciar que tomarán urgentes medidas para contener la debacle y asumieron el compromiso de trabajar a favor de un sistema bancario integrado o de unión bancaria, una decisión que recibió el apoyo de sus pares del G20 extra-europeos.

\”Apoyamos la intención de considerar pasos concretos hacia una arquitectura financiera más integrada, que incluya supervisión bancaria, recuperacion y recapitalización (de bancos), y seguros de depósito\”, indicó la declaración conjunta, que fue firmada incluso por Alemania, que en principio resistía esta idea.

El contexto de la zona euro no podía ser peor. Aunque en Grecia ganó el partido conservador, favorable al rescate de la “Troika” BCE-FMI-UE, no está claro si podrá formar gobierno con los socialistas del PASOK. Y en España, la anunciada ayuda a los bancos por 100.000 millones de euros se diluyó en un día por la falta de definición sobre si aumentará o no la tremenda deuda pública del Estado, cifrada en más de 700.000 millones de euros.

Así las cosas, el mitin de Los Cabos se abrió el domingo bajo un cielo encapotado y el anfitrión, el mexicano Felipe Calderón, advirtió que ya no había más tiempo para dilaciones.

Si las medidas anunciadas llegaran a tomarse, para los europeos se trataría de un avance muy concreto, en momentos en que la salud de los bancos de ese continente preocupa al resto del mundo tanto como sus finanzas públicas. Y ya no se trata de las entidades financieras ibéricas, que están técnicamente quebradas, sino del peligro que acecha a las italianas y a las francesas, un rubicón que nadie imagina qué consecuencias podría traer si se ve superado.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró que los dirigentes europeos actúan con sentido de urgencia, tras reunirse con los socios de la Unión el martes al margen del G20. El encuentro del presidente norteamericano con sus colegas de Alemania, Francia, Italia y España, al que se sumó el del Reino Unido aunque este país no pertenece a la zona euro, sucedió al que el lunes mantuvo a solas con Merkel y se enmarca en los esfuerzos de Obama por precipitar una enérgica reacción europea a la continua pérdida de confianza de los mercados en el futuro del euro.

Altos funcionarios estadounidenses explicaron que en el curso de esas dos reuniones, Merkel y los líderes europeos se comprometieron a actuar en tres frentes simultáneamente: en el diseño de un camino para la unión fiscal como complemento a la unión monetaria, en el apoyo específico a los países más amenazados, como España e Italia, y en la adopción de un megaproyecto de inversión para revitalizar la actividad económica y crear empleo.

Tal como explicó un alto funcionario norteamericano tras el encuentro de Obama con los europeos, Alemania y el resto de los países representados ahí “entienden cuan severo, cuan serio es el reto en estos momentos, y saben que van a tener que hacer más”. Lo que están haciendo, añadió la fuente, “es desarrollar los elementos de una estrategia eficaz, y para que esa estrategia funcione, tiene que tener dos piezas centrales: crecimiento a corto plazo y medidas de austeridad a largo plazo”. La misma fuente expresó su plena confianza en que los detalles de esas medidas se anunciarán en un plazo muy breve y que serán lo suficientemente claros y contundentes como para devolver la tranquilidad a los mercados. “El marco que están elaborando, tal como nos lo describen, supone una respuesta mucho más fuerte de lo que hemos visto hasta ahora”, subrayó el funcionario estadounidense.

La subsecretaria del Tesoro norteamericano, Lael Brainard, había comentado antes que el plan expuesto a Estados Unidos por los gobernantes europeos consiste en una “mayor integración, compartir riesgos bancarios, crear ‘cortafuegos’ para ayudar a los países que están haciendo reformas y reconocer la importancia crítica de fomentar la demanda y la creación de empleo”.

Los funcionarios norteamericanos aseguran que Merkel es consciente del grado de alarma que existe por el deterioro de la economía mundial y comparte en estos momentos la necesidad de actuar urgentemente a favor del crecimiento. “Hemos escuchado un compromiso (de parte de los alemanes) muy concreto para darle contenido (darle carne al hueso, según la expresión en inglés) de forma inmediata a las ideas que hemos venido discutiendo”, aseguraron las fuentes. \”Por lo que he escuchado de boca de los líderes europeos (…) entienden lo que está en juego, entienden por qué es importante para ellos asumir medidas atrevidas y decisivas, y tengo confianza en que pueden superar estas pruebas\”, afirmó luego Obama en rueda de prensa.

La postura del presidente de EE.UU. pareció marcar el límite a las reticencias de Merkel, que hasta el rescate a los bancos españoles se negaba a aceptar la postura estadounidense de inyectar dinero a los mercados para sacarlos de la recesión. Pero Obama tiene motivos domésticos de peso: su reelección podría peligrar a fin de año si la Eurozona se derrumba sin remedio y amenaza con afectar a los norteamericanos.

Precisamente, los miembros del Eurogrupo en el G20 se comprometieron a tomar \”todas las medidas necesarias para salvaguardar la integridad y la estabilidad\” de la zona euro. \”Insisto en el hecho de que necesitamos más Europa y una cooperación más profunda\”, declaró Merkel. \”Los mercados esperan que cooperemos más estrechamente\”, insistió. Europa \”debe contar con su propia respuesta\” a la crisis, declaró por su parte el flamante presidente francés, François Hollande.

Hay que decir que es la primera vez que, al menos en el discurso, los líderes de las dos orillas del Atlántico coinciden en cuál debe ser la solución, aunque del dicho al hecho, según muestran los más recientes antecedentes, el trecho es enorme.

Los líderes del G20 insistieron igualmente en que Grecia debe quedarse en el euro, aunque advirtieron que Atenas deberá llegar a acuerdos con sus socios europeos para que pueda seguir recibiendo ayuda. En rigor, de lo que se habla en las capitales financieras de Europa es sobre si, incluso, no hará falta un nuevo rescate para Grecia.

En tanto, para contribuir a sostener el crecimiento en el mundo el G20 acordó extender hasta 2014 su compromiso de abstenerse de adoptar medidas proteccionistas, según informó el presidente mexicano Felipe Calderón, también presidente del foro. \”Acordamos (…) extender aún más, hasta 2014, el compromiso de abstenernos de implementar medidas proteccionistas\” para \”evitar una escalada (…) que lleve al mundo a una nueva recesión\”, dijo Calderón. El mandatario reconoció que \”hubo resistencias\” de algunos países a adoptar esta postura \”pero hubo un consenso finalmente\”.

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, dijo en rueda de prensa antes de dejar Los Cabos que percibió \”un consenso (en el G20) de que no alcanza solo con políticas de austeridad\”, sino que se necesita \”estímulo fiscal a la inversión\”. Hay \”un clima de preocupación y cooperación\” entre las naciones desarrolladas y emergentes ante la crisis que golpea a Europa, resumió.

En este sentido, los países emergentes hicieron por su parte una fuerte contribución a las medidas anticrisis al aportar más capital para reforzar el “cortafuegos” que construye el Fondo Monetario Internacional (FMI), que a partir de ahora contará con 456.000 millones de dólares en capacidad de préstamo para naciones en problemas.

En realidad, tanto Rousseff como su colega argentina, Cristina Kirchner, coincidieron en la postura que llevaron los integrantes del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en el G20, que consiste en advertir a los países centrales que no están dispuestos a sufrir la consecuencias del proteccionismo del Norte quedándose de brazos cruzados. De hecho, tanto Rousseff como CFK mantuvieron sendos encuentro con Vladimir Putin, con quien mantienen una sintonía común en algunos temas internacionales como la crisis en Siria.

Lo concreto es que la crisis griega y la debacle de los bancos españoles comenzaron a retroalimentarse al punto de que los mercados saltan de una a otra basándose en la desconfianza que les genera la falta de acierto de los líderes europeos y la ceguera para resolver la crisis. En esto hay mucho de cinismo, ya que quienes sostienen esta postura en los bancos de inversión y en las agencias de calificación son los que castigan con sus opiniones el índice de riesgo-país de los países en crisis, lo que acrecienta el peligro de un “efecto dominó” en la zona euro. 

No debería pasar mucho tiempo hasta que se pueda verificar si los anuncios de Los Cabos son una más de decenas de declaraciones similares, sin contenido, o el inicio del reordenamiento de una estragada economía mundial.

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