William, el otro Cranwell, el montevideano

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La nota sobre el médico Daniel J. Cranwell, pionero cirujano en Argentina, derivó para el autor en esta sobre un boticario en la otra orilla del Plata.

A raíz de la nota publicada sobre el médico Daniel J. Cranwell, conversamos largamente con el presidente de la Asociación de Estudios Irlandeses del Sur, el embajador Justin Harman, que hasta hace unos años representó a Irlanda en esta tierra a la que está tan ligado y donde nació Carmen Casey, su mujer. Estaba conmovido por la documentación reunida sobre este personaje nieto de irlandés y le explicaba de algún modo la forma de recolectar elementos, comparar y hacer una recreación del tiempo que le había tocado vivir. Una especie de revisionismo que nada tiene de malo, salvo cuando se usa para fines políticos o para destruir reputaciones sin el debido respeto o buscando el escándalo con fines económicos.

En ese conjunto de papeles que uno puede reunir, cosa nada fácil en estos tiempos, están los datos que aparecen a veces en las redes, que poco o nada ayudan porque hay cosas que son imposibles de cotejar y no se pueden repetir sin fundamento ya que a la falta de verdad se une la novela histórica, una hierba bastante dañina en el jardín de Clío. 

Cuando nos referimos a Edmond, el farmacéutico que llegó a Buenos Aires en 1825, nos referimos a su hermano William, que llegó a Buenos Aires en 1841 en el buque “Pampero” y también declaró ser farmacéutico, aunque pasó a radicarse en Montevideo. Era hijo de Richard Sherlock Cranwell y de Mary Cramor y había nacido en Carlow, Irlanda, el 26 de agosto de 1808. Llegó al Río de la Plata ya casado en su tierra natal con Luisa Fitzgerald y con un hijo de un año, William Barry.

El viajero inglés W. Whittle, que llegó a Uruguay el 13 de junio de 1842, así describió a la Montevideo que conoció al mismo tiempo que William Cranwell: “Hay pocos lugares en el mundo, diría ninguno de su tamaño, donde la comunidad se forme de tan diferentes naciones. Aquí se pueden encontrar españoles, brasileños, italianos, franceses, ingleses, portugueses, hamburgueses, suecos, prusianos y a veces rusos; también americanos y sardos”. El 20 de julio entró a la ciudad el general Juan Antonio Lavalleja escoltado por un cuerpo de caballería formado por soldados guaraníes. El encargado de los asuntos británicos William Mandeville viajó desde Buenos Aires para ratificar un tratado de comercio y navegación con aquel gobierno. La comunidad británica en pleno -y seguramente por su prestigio participó Cranwell- le ofreció una cena y baile que al decir de Whitlle “tuvo lugar en la mansión más grande de la ciudad. Todos los patios fueron cubiertos y las paredes adornadas con colgaduras estriadas. Los diferentes salones presentaban un aspecto soberbio; todo lo que pudiese agradar a los ojos y agregar belleza a la escena, se había escogido sin reparar en el gasto. En el baile se debían ver algunas de las más bellas mujeres de Sud América, y no eran pocas; estaban todas espléndidamente vestidas, y parecían disfrutar muchísimo. Los franceses, sardos y unos pocos brasileños, contribuyeron a la alegría de la noche. Esta tenida nunca se había dado en esta parte del mundo y no será fácil de olvidar. Costó a las casas británicas más de mil libras”.

Fundador de la primera botica inglesa de Montevideo, no resulta raro el nivel de sus relaciones. Cranwell se instaló en la calle 25 de Mayo 139, en la ciudad vieja, y a la vez que  era profesor en farmacia el negocio prosperó y en la guía de los años siguientes aparece con un nuevo domicilio y ampliación del rubro “Cranwell y Cª W, importadores de especialidades farmacéuticas y drogas en general, 25 de Mayo 167”. Parece ser que el domicilio familiar estaba en la calle Sarandí 114, también dentro de lo que conocemos como la Ciudad Vieja.

William Cranwell falleció en Montevideo el 6 de mayo de 1864 y había dejado tres hijos, el ya mencionado Guillermo, que se casó en esa ciudad con Ventura Machó Pagola, de la que hubo descendencia. Éste último fue químico y titular de la afamada droguería Demarchi, Parodi & Cº en Buenos Aires, a la que en su momento nos referimos. Junto a su mujer descansan en el cementerio Británico de Montevideo.

El matrimonio Cranwell-Fitzgerald, tuvo otros dos hijos: Elizabeth Barry, que nació en 1841; y Richard, que en otros datos encontrados aparece como Enrique, nacido en 1843 y bautizado en la iglesia anglicana de Buenos Aires como hijo de Luisa Cranwell.

De la botica de Montevideo hay un aspecto muy interesante que son los vales que emitió para suplir la falta billetes de fracciones menores. Estos billetes han sido estudiados por el erudito colega oriental Javier Avelleira, que en 2013 encontró en la red eBay un vale de 2 centésimos que se vendía en 150 dólares de comprarse al momento en efectivo y en 75 dólares si se iba a pujar en remate, cuyo propietario se encontraba en Ontario, Canadá. Otros dos vales habían sido rematados el 22 de octubre de 2010 en Nueva York en el Hotel New Yorker, en la 8va. Avenida a un precio estimado de entre 125 y 250 dólares. Uno provenía de Perú y otro de Uruguay, que fue el vendido después en Toronto.

Vaya este pequeño artículo al que se suma el valioso aporte de Avelleira sobre los vales, que sirve para completar la imagen de un irlandés y sus hijos radicados en Montevideo, que bien vale recordar y sacar del olvido, emparentados con los Cranwell porteños.

* Historiador. Vicepresidente de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación. Miembro del Consejo de la Asociación de Estudios Irlandeses del Sur

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