La cláusula de rescisión es de 700 millones de euros y el capitán de la Selección Argentina tendría en el Barça un sueldo de 50 millones de euros netos.
En julio de 2014, el presidente chino Xi Jinping viajó a la Argentina en visita oficial y el entonces vicepresidente, Amado Boudou, le regaló una camiseta con el número 10, la misma que usa Lionel Messi, el argentino que ahora busca Inter de Milán, el club más chino de la Serie A.
Hace unos años, el líder del Partido Comunista chino dijo que su sueño era que el fútbol de su país encontrara a su propio Messi. El destino quiere que Inter de Milán, un club financiado por capitales del gigante asiático, compita hoy por contratar a “La Pulga”, el auténtico, si es que el rosarino, al final, decide abandonar el Barcelona.
Desde hace meses que hay conversaciones entre Pekín y la familia Zhang, los dueños del equipo italiano, para encontrar la llave financiera que permita mudar a Messi a San Siro.
Los números son estremecedores: su cláusula de rescisión es de 700 millones de euros y el capitán de la Selección Argentina tendría en el Barça un sueldo de 50 millones de euros netos, el mayor de la industria del fútbol.
En su edición de hoy, la “Gazzetta dello Sport” habla de Messi como “cuestión de Estado” para el gobierno chino. Y menciona al trío Messi-Inter-Suning (el grupo dueño del club italiano) como una “palanca formidable de toda la Serie A en la vía de la seda”, es decir, en China y el continente asiático.
La empresa china dueña del Inter es la propietaria de los derechos de TV del Calcio en ese país a través de su plataforma PPTV. Ver a “La Pulga” con la 10 del Inter sería un catalizador espectacular de nuevos suscriptores. Y de millones de dólares para Suning, que de ese modo empezaría a amortizar la inversión que hiciera en el futbolista argentino.

