“De esto salimos con tierra, techo y trabajo, o el futuro va a ser muy difícil”, advirtió el dirigente social.
El líder del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) Juan Grabois reveló hoy que le presentó un programa al Gobierno para intentar generar trabajo y mejorar la calidad de vida de los sectores más pobres de la sociedad, los más golpeados por la pandemia del coronavirus, al que definió como un “Plan Marshall criollo”.
La propuesta de Grabois se llama “Plan General San Martín” y su objetivo es crear cuatro millones de puestos de trabajo, generar una redistribución poblacional, mejorar la infraestructura de los barrios populares y entregar tierras a los pequeños agricultores.
Según detalló el dirigente de la Confederación de los Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) al diario La Nación, el Plan General San Martín requeriría de una inversión de $750.000 millones anuales, a lo largo de cuatro años.
Ese dinero saldría del ahorro que pueda generarse por la renegociación de la deuda externa, o de reforzar el impuesto a las ganancias y lo que se consiga con el “impuesto Patria” a las grandes riquezas personales.
Grabois reveló que la propuesta fue elaborada por “los movimientos populares y un grupo importante de profesionales, técnicos y científicos”.
“Lo he conversado con sectores de la oposición, del mundo gremial y en general hay coincidencias. También tenemos charlas con el sector privado e incluso inversores extranjeros”, aseveró. “De esto salimos con tierra, techo y trabajo, o el futuro va a ser muy difícil”, advirtió.
Este “plan Marshall ciollo” (inspirado en el plan que llevó adelante Estados Unidos para la reconstrucción de Europa occidental luego de la Segunda Gierra Mundial) contempla la unificación de todos los planes sociales nacionales y la absorción del programa Salario Social Complementario, de la Tarjeta Alimentar y de Hacemos Futuro.
Según la propuesta que Grabois le alcanzó al presidente Alberto Fernández en una reunión realizada el pasado 12 de mayo, Anses se encargaría se inscribir a los trabajadores y liquidar los pagos mensuales, de manera directa y bancarizada, pero solo si el consorcio de cogestión comunitaria emite un certificado de trabajo. “Hay instancias de apelación y los trabajadores pueden cambiar de consorcios”, explicó Grabois a La Nación.
“Hay que repoblar el territorio para no vivir hacinados, revitalizar territorial y productivamente los pequeños pueblos, urbanizar los barrios populares, generar trabajo cooperativo, darle una lógica colectiva e integral a la economía popular. Se requiere una planificación seria, de al menos a 4 años. Hay que pensar con una perspectiva grande y creativa, no la mera administración de lo existente”, dijo el dirigente social.

