Cristina, la que realmente manda

Fecha:

Compartir

Para estar acorde con los tiempos, vale recordar a Juan Domingo Perón, quien, con lucidez, expuso que la política exterior de un país es la genuina y la única existente.

El Gobierno de Alberto Fernández busca con perfil de equilibrista mantenerse afable con montescos y capuletos. Así, mientras visita al Papa y a los primeros magistrados de Israel, España, Italia, Alemania y Francia buscando su apoyo para la única chance de no chocar la calesita en su gestión, consistente en reprogramar la deuda con el FMI de aquí a mayo, algo que de conseguirlo le dará aire y estabilidad; por el contrario, de no lograrlo, sólo Dios sabe qué puede avecinarse en el país.

Vale destacar que todos los países que visitó reconocen como presidente legítimo de Venezuela a Juan Guaidó, quien cerró su gira europea en Washington junto a Donald Trump, apoyado tanto por republicanos como demócratas. Fernández, por el contrario, elude sin respuesta los agravios de Diosdado Cabello y de Nicolás Maduro, y se ofrece, así lo hizo ante Emmanuel Macron, como un mediador del llamado “Grupo de Contacto” junto a México para buscar el “diálogo” entre el dictador venezolano y la oposición. Ya tuvo que sacar a Uruguay del Grupo Progresista de Puebla, luego del triunfo de Luis Lacalle sobre el Frente Amplio, quien asumirá el 1º de marzo y seguramente se sumará al núcleo de países que integran el llamado Grupo de Lima, muy enfrentado al régimen chavista.

Es difícil pensar que Fernández y López Obrador lograrán, de ser aceptados como mediadores, lo que no logró la diplomacia vaticana, el grupo de República Dominicana y el último proceso del Grupo de Noruega/Barbados, que se cerró con un portazo de Maduro.

La realidad es que Fernández se encuentra embretado dentro de su propia coalición de gobierno, donde el kirchnerismo y otros sectores vigilan de cerca sus pasos en política exterior junto a sus históricos aliados bolivarianos. Si a eso le sumamos el fracasado bozal que se le pretende imponer a Evo Morales –quien hace unos días clamaba por milicias armadas como en Venezuela y hoy llama a la paz como un monje zen- para que no opere políticamente, está en problemas para negociar con Trump, seguramente reelecto y fortalecido luego del frustrado intento de juicio político, en relación a la negociación con el FMI y la señora Kristalina Georgieva. Permanecer en el Grupo de Lima, pero a su vez estar ausente, jugar al empate con el régimen de Maduro, permitirle a Morales hacer su campaña política de cara a las próximas elecciones en Bolivia, empatizar con Rafael Correa, prófugo de Ecuador, son todos datos de la realidad que seguramente no escaparán al Departamento de Estado de la Administración Trump, a pesar de los esfuerzos y la voluntad del embajador Jorge Argüello, más allá de la supuesta buena voluntad de Angela Merkel y de Macrón para renegociar la deuda con el FMI.

Si a esto le sumamos los acreedores privados de los fondos que juegan sus propios intereses alejados de los gobiernos, como quedó demostrado con la definición de Axel Kicillof, un verborrágico de la amenaza pero un pagador serial al final del camino, las perspectivas que se le presentan a Fernández no son demasiado halagüeñas. Más aún siendo él un pragmático por historial, que tiene a Cristina Kirchner como comisaria política del relato y el discurso “progresista”. Basta ver los casilleros que ha ocupado en el Gabinete y en puestos clave de la Administración para sostener sin equivocarnos que el primer mandatario, a pesar del poder que tiene en un régimen presidencialista, se encuentra cada día más rodeado por los seguidores y adictos a CFK. Camaño en la AFI, Marcó del Pont en la AFIP, Echegaray en Aduana, Mena como vice de Justicia, Nissen –quien fuera apoderado de Máximo y Florencia- en la Inspección General de Justicia, Zannini en la Procuración General del Tesoro, Gómez Alcorta en una creatividad progre del ministerio de la Mujer, Diversidad y Género, Frederic en Seguridad, Aníbal Fernández en Yacimientos de Río Turbio, el ANSES, el PAMI, etc., son una clara muestra de lo que hablamos. La lealtad a Cristina se paga bien y ella, no Alberto, es la pagadora.

Esta es una regla de la política, de carácter ancestral, algo que nunca entendió Mauricio Macri durante su gestión, en la que se encargó de marginar a leales, acordonándose en el “minigrupo” de la Rosada y en el “sí Mauricio”.

Así las cosas, el “gobierno junto a los gobernadores” anunciado en campaña por Alberto, como la participación gremial en el Gabinete, quedaron en palabras por el momento o para siempre. En un esquema de poder bicéfalo, como se va plasmando, el presidente administra como puede y Cristina llena los casilleros del poder real. Del éxito o del fracaso de la renegociación de la deuda dependerá si Alberto recobra músculo o será desbordado por sus propios compañeros de camino.

Mientras tanto, Cristina, quien acaba de presentar su libro “Sinceramente” en su entrañable Cuba, hizo volver a todos aquellos que le fueron leales, incluidos los que denostaron brutalmente a Alberto Fernández cuando éste, valga recordarlo, fustigaba con dureza a la hoy Vicepresidente.

Si la política exterior es la única que vale, designaciones como Alicia Castro en Rusia o Silva en el Vaticano o Ricardo Alfonsín -quien sin duda se sentirá a gusto con el flamante gobierno social-comunista de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias-, apoyados por los separatistas de todo color, entre otros tantos, es una muestra más de cuan poco claro es quién manda en tales designaciones, como en el manejo del país y sus relaciones exteriores.

Compartir

Últimas noticias

Suscribite a Gaceta

Relacionadas
Ver Más

Volver al Futuro 2024

*Por Augusto Neve El paso del tiempo nos aqueja. No lo...

No es ignorancia, es odio a España y a su legado: la Hispanidad

Las recientes declaraciones del flamante Ministro de Cultura, el...

El verso y la búsqueda de la felicidad

Vivimos perseguidos por las órdenes e indicaciones que en redes sociales nos muestran cómo debería ser nuestra vida, cuando la realidad parece encerrarnos en otro modelo.

Espiritualidad y vacío

¿Para qué vivir? ¿Por qué elegimos viviendo? ¿Para nada? El rol de la espiritualidad. Y También el de la ciencia y la tecnología.