Gilad Saroussy Pereg o Nicolás Gil Pereg, como se hace llamar desde que llegó al país en 2007, es el imputado por la justicia mendocina.
Los cuerpos de las mujeres israelíes desaparecidas en Mendoza fueron hallados hoy en la casa del hijo de una de ellas, que ya había sido detenido e imputado por homicidio.
Las hermanas Pyrhia Saroussy (63) y Lily Pereg (54) habían desaparecido hace dos semanas en la capital provincial y Gilad Saroussy Pereg (36) o Nicolás Gil Pereg, como se hace llamar desde que llegó al país hace más de diez años, era sospechoso para la Justicia de haber cometido el hecho.
Luego de imputarlo formalmente esta mañana, la fiscal que lidera la pesquisa, Claudia Ríos, se dirigió a la propiedad del hombre para comandar un nuevo allanamiento ordenado por el juez con el objetivo de hallar los cuerpos.
En la tarde de este sábado, mientras los agentes de la Policía Científica realizaban excavaciones con palas y máquinas especiales, y con perros profundizaban el rastrillaje, se encontraron los cadáveres de las dos mujeres.
Ante la conmoción por las novedades que iban surgiendo y las expectativas sobre lo que podría haberles ocurrido a las mujeres en ese lugar, los vecinos de la zona se apostaron en las inmediaciones de la casa de Gil Pereg, ubicada Julio Argentino Roca al 6079, frente al cementerio de Guaymallén.
Finalmente, pasadas las 18 llegó la trágica noticia: los dos cuerpos estaban enterrados en el predio casi abandonado donde residía el hombre, quien ya se encuentra detenido en el penal provincial de Boulogne Sur Mer y fue imputado por homicidio simple y homicidio agravado por el vínculo.
Según explicó la fiscal, los resultados de los cotejos de ADN, tras el hallazgo de manchas de sangre en la remera del imputado, fueron claves para la detención ya que se confirmó que el material genético extraído de uno de los cepillos de dientes encontrado en el departamento que habían alquilado las mujeres coincide con las manchas hemáticas halladas en la ropa de Gil Pereg y en diversos artículos en su hogar.
Con la calificación penal, el hombre enfrenta una condena a prisión perpetua si en el juicio es hallado culpable.
Durante la detención y acusación formal, Gil Pereg amenazó ante las autoridades judiciales con quitarse la vida, por lo que ordenaron peritajes psicológicos.
El caso. De acuerdo al relato del acusado, el sábado 12 de enero pasó toda la jornada con su mamá y su tía, quienes llegaron a la provincia un día antes.
Gil Pereg aseguró que las despidió por la noche camino a la parada del colectivo, cerca de su domicilio, en Buena Nueva, Guaymallén.
Durante los allanamientos de la semana pasada, en su casa, el joven siempre declaró no saber qué ocurrió con sus familiares y apuntó contra la inseguridad que se vive en la provincia.
Gil Pereg, hijo de Pyrhia, vive en Mendoza desde el 2007 y es el responsable de al menos cinco empresas que la mujer creó en la provincia cuyana.
Quienes lo conocen de cerca e intentaron hacer negocios con él aseguraron a este diario que es un hombre “raro, descuidado, violento, que engaña y se mueve por las cuevas de dólares de la city mendocina”.
Además, acumuló enormes deudas que se elevam a 9 millones de pesos en cheques rechazados, según reportes del Banco Central.
Pyrhia y Lily llegaron a la provincia el viernes 11 por la mañana en diferentes vuelos, con dos horas de diferencia, y se hospedaron en un departamento del microcentro mendocino.
El sábado fueron a la casa del joven, con quien pasaron todo el día, y el domingo tenían previsto reencontrarse, pero el hombre contó que no logró ubicarlas.
Por eso, el lunes, hizo la denuncia correspondiente. Ahora, pasó de ser testigo al único imputado del doble crimen.
Fuente: La Nación

