El gobierno de Mauricio Macri consiguió aprobar “contrarreloj” en Diputados el Presupuesto 2019, que contiene las metas acordadas con el organismo.
El directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó hoy en Washington la revisión del acuerdo “stand by” para Argentina y comenzará a liberar los desembolsos.
Argentina recibió ya 15.000 millones de los 50.000 millones acordados inicialmente, en junio, por lo que restan de ese primer tramo 35.000 millones, pero a esto habrá que sumarle otros 7.100 millones del segundo acuerdo.
Los directores de los países que integran el organismo internacional de crédito trataron el acuerdo, cuyos aspectos generales fueron expuestos hace un mes en el consulado argentino en Nueva York, en una conferencia conjunta entre el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, y la directora gerente del Fondo, Christine Lagarde.
Se trata de una revisión del compromiso alcanzado en junio, que no alcanzó a frenar las turbulencias financieras y, en un hecho inédito para el FMI, casi de inmediato comenzó a discutirse esta ampliación.
El mayor programa de asistencia en la historia del Fondo contempla que se aumenten significativamente los desembolsos previstos para lo que resta del 2018 y para el 2019.
Podrán ingresar de inmediato unos 6.700 millones y otro tanto en diciembre próximo.
Con la media sanción de la Cámara de Diputados, ayer, del Presupuesto 2019, también se conoció este viernes la Carta de Intención que el Gobierno argentino le presentará al organismo, en la que establece en detalle las metas que se compromete a alcanzar.
La administración de Mauricio Macri se compromete a llegar al déficit cero en 2019, a un superávit de 1% en 2020 y a abandonar definitivamente el sistema de metas de inflación, que había defendido desde el Banco Central Federico Sturzenegger y había desactivado, aunque sin admitirlo, el renunciante Luis Caputo.
Con Guido Sandleris en el BCRA, ahora se utilizará el método de los “agregados monetarios”, con una banda de flotación para el dólar de entre 34 y 44 pesos.
Los desembolsos del FMI ingresarán para “apoyo presupuestario” y ya no serán “precautorios”, como en el acuerdo original de junio, lo que quiere decir que ingresarán al país siempre y cuando se vayan cumpliendo las metas reveladas en la carta de intención.
El FMI irá supervisando los avances y para seguir la situación más de cerca designó a Trevor Alleyne como su representante en Buenos Aires.
El economista jamaiquino se haría cargo en noviembre de su nueva responsabilidad y el Fondo abriría entonces una oficina en la capital argentina.
Hasta ahora el organismo tiene un despacho en el Banco Central, que se inauguró cuando se firmó el primer crédito “stand by” con el organismo, durante la presidencia de Arturo Frondizi en 1958.

