La ciencia confirma que a partir del 21 de septiembre verdaderamente empieza la estación del amor.
La primavera es conocida como la estación del amor y hay razones científicas que justifican ese mote que tiene bien ganada la parte del año que comenzó el 21 de septiembre.
Que los días se alarguen y las personas estén más horas expuestas al sol desata más frecuentemente las pasiones. La segregación de vitamina D causada por una mayor exposición a los rayos de sol es una aliada, ya que según una investigación de la Universidad Médica de Graz (Austria), los hombres con mayores cantidades de vitamina D presentan niveles de testosterona más altos.
Los rayos solares también ayudan a la profusión de endorfina y serotonina tanto en varones como mujeres, dos hormonas que alivian el estrés y la ansiedad.
No hay que ser científico para saber que en primavera la suba de la temperatura hace que la gente empiece a llevar menos ropa, lo que da más estímulos visuales porque quedan a la vista más piel las figuras del cuerpo con ropas más livianas, lo que produce mayor excitación en el cerebro.
Además, una temperatura más templada hace que la gente no destine tanta energía interna a salvaguardar el calor corporal y entonces hay más vitalidad para destinar a otras cosas, entre ellas, las relaciones sexuales.

