La zarina retuvo el poder desde el 28 de junio de 1762 hasta su muerte, el 17 de noviembre de 1796, a los 67 años. Su pabellón en el museo Hermitage exhibe su increíble colección de arte.
Catalina II, la Grande, accedió al poder en 1762 como zarina de Rusia y lo dejó al morir, 34 años más tarde, tras lo cual fue coronado su hijo, Pablo.
Una mujer de avanzada en su época, consideró que el atraso de la corte debía subsanarse con un profundo cambio en su educación, para lo cual aprovechó la persecución de la Orden Jesuita por parte del Vaticano para darles refugio en San Petersburgo con el fin de capacitarla.
Su valoración del conocimiento de las ciencias y las artes la convirtieron en una mecenas singular en la Europa de la época, de lo cual es reflejo su pabellón en el Hermitage, uno de los tres que integran el conjunto edilicio en la capital del Imperio.
Gacetamercantil visitó el pabellón de Catalina, donde se encuentra el reloj Pavo Real, comprado por Catalina en 1770 a un joyero británico, entre otros increíbles tesoros. Otra lugar que no puede dejar de visitarse en la Rusia del Mundial.

