La conductora quiso saber qué hará la ministra si el militante anarquista no aparece. La respuesta.
Mirtha Legrand le tapó la boca, al menos por esta noche, a quienes la critican por su apoyo casi sin fisuras al gobierno de Mauricio Macri al preguntarle a la ministra de Seguridad si piensa renunciar si el militante anarquista Santiago Maldonado no aparece.
A 25 días de la desaparición del joven artesano tras un enfrentamiento con la Gendarmería en una reserva chubutense, Bullrich atinó a responder que tiene “una fuerte convicción de que la Gendarmería no se llevó a Maldonado”, como aseguran su familia y las organizaciones defensoras de los derechos humanos.
“Hubo 40 efectivos que participaron en el operativo que se llevó a cabo el primero de agosto en la comunidad Pu Lof y si hubiera cometido algún delito, se habría denunciado. Interrogamos a todos con nuestros equipos y no encontramos indicios contra la fuerza”, continuó.
Para la ministra, “el juez (de Esquel Guido Otranto) va a terminar diciendo que no fue la Gendarmería la que se llevó a Santiago”.
El dato clave para sostener esa convicción aparece en los videos de aquel día: “Durante 37 horas nadie presentó una denuncia sobre Maldonado”, explicó la integrante del gabinete de Macri.
“La desaparición forzada es una idea a propósito. Esa idea en nuestro gobierno está fuera de lugar: ni nosotros ni las fuerzas de seguridad somos los de 1976”, subrayó.
“Pero ustedes son responsables”, acotó Mirtha.
“Tenemos que estar todos juntos en la búsqueda de Maldonado. El Gobierno y los organismos de derechos humanos debemos estar en un mismo bando, no nos podemos enfrentar. Estamos en democracia y la sociedad argentina cambió y sus fuerzas de seguridad también. Las cosas no son como hace cuarenta años atrás”, apuntó la funcionaria.
Por otra parte, aseguró que trabaja para que el joven “no se convierta en un nuevo Julio López”, en alusión al albañil que despareció el 18 de septiembre de 2006 cuando debía declarar por segunda vez en los llamados “juicios de la verdad” para acusar a quienes lo secuestraron durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983).

