El hombre negro que había sido herido el miércoles falleció en un hospital. La policía debió dispersar con gases a una multitud.
Cientos de personas protestaron en las calles de una militarizada Charlotte, en EEUU, en la tercera noche de manifestaciones raciales pese a que rige un toque de queda decretado después del fallecimiento del hombre hombre herido de bala el miércoles pasado.
En tanto, el joven herido de bala durante los disturbios del miércoles en una protesta por la muerte de un hombre negro a manos de la policía, falleció ayer en el hospital, lo que reavivó el descontento popular y amenaza con prolongar la revuelta en esa ciudad.
La emisora local WBTV, que citó fuentes cercanas a la familia, identificó al hombre como Justin Carr, un hombre afroamericano de 26 años que se encontraba en estado “crítico” desde el miércoles. La noticia fue luego confirmada por la Policía local.
Las protestas del jueves fueron menos violentas que las de los dos días anteriores, pese a que la Policía lanzó gases lacrimógenos para dispersar a algunos de los manifestantes y que dos agentes fueron atendidos después de que los rociaran con un agente químico.
Las calles de Charlotte estaban llenas de soldados y blindados de la Guardia Nacional después de que el gobernador de Carolina del Norte, Pat McCrory, decretara el estado de emergencia tras dos noches de fuertes disturbios.

