Un estudio advierte que el bombeo de las aguas subterráneas es lo que provocaría el colapso. Ferrocarriles y otras infraestructuras en riesgo.
Pekín, la capital de China es conocida por su tremenda contaminación y las ocasionales tormentas de arena. Sin embargo, una de sus principales amenazas ambientales yace bajo tierra: la megaciudad de 20 millones de habitantes se está hundiendo.
El bombeo excesivo de las aguas subterráneas está causando que el subsuelo pueda colapsar, según un nuevo estudio que utilizó imágenes satelitales que revela que partes de Pekín -en particular su distrito de negocios- se están hundiendo cada año hasta 11 centímetros.
Los autores del estudio advierten que la continua “subsidencia” (proceso de hundimiento vertical de una cuenca sedimentaria como consecuencia del peso de los sedimentos que se van depositando en ella de una manera progresiva) supone una amenaza para la seguridad de la ciudad, y “un fuerte impacto en la circulación de trenes” es uno de los peligros.
El estudio sobre el hundimiento de la capital china fue publicado en la revista “Remote Sensing” y está basado en InSAR, un tipo de radar que controla los cambios de altura del suelo.
El trabajo fue escrito por un equipo de siete investigadores, entre ellos tres que explicaron sus conclusiones a The Guardian: los académicos chinos Chen y Li Mi Xiaojuan, y el ingeniero español Roberto Tomas.
“Estamos llevando a cabo actualmente un análisis detallado de los impactos de la subsidencia en infraestructuras críticas (por ejemplo, los trenes de alta velocidad) en la llanura de Pekín”, indicaron en un correo electrónico los expertos.
“Para fines de año saldrá un documento que resume nuestros hallazgos”, anticiparon.

