Gregory White Smith y Steven Naifeh escribieron una documentada biografía del pintor holandés Vincent Van Gogh en la que derriban la idea del suicidio del pintor.
Por Nanu Zalazar (@nanuzalazar)
Los estadounidenses Gregory White Smith y Steven Naifeh ganaron el codiciado premio Pulitzer por una biografía del pintor Jackson Pollock. Luego emprendieron otro desafío con la vida del holandés Vincent van Gogh, parte de cuya investigación se realizó en Holanda con la cooperación del Museo Van Gogh en Ámsterdam. De allí obtuvieron una gran cantidad de material que incluye cientos de cartas de familiares y amigos (no solo mantenía contacto con su hermano Theo) y así pudieron reconstruir la vida del pintor con sus dudas, sus inseguridades, sus furias y su traslado a la Provenza, donde pintó muchas de sus obras que hoy son reconocidas en el mundo, y donde finalmente encontró la muerte.
Van Gogh representa el estereotipo de un artista: es un genio por su producción y prefiere la pobreza a trabajar en oficios que nada tengan que ver con su vocación de artista. De él sabemos, a través de libros y hasta de películas, que tenía ataques de violencia y que se cortó la oreja en uno de esos ataques. Según los que estudiaron la vida de Paul Gauguin, que por esos días vivía con Van Gogh, la mutilación ocurrió tras una pelea entre ellos, y después de esa pelea el francés decide buscar otro lugar en el mundo y de traslada a Panamá junto a miles de coetáneos que eran contratados para construir el canal.
Van Gogh se había mudado a Arles, al sur de Francia, buscando un clima que le permitiera pintar al aire libre y también con la idea de organizar allí una colonia de artistas para que vivieran juntos, en comunidad, y pintaran y aprendieran los unos de los otros. Hoy es frecuente este tipo de intercambio y convivencia, al que se llama residencia de artistas.
Que Van Gogh se haya suicidado, después de ver lo psicológicamente turtuosa que fue su vida, parecía una crónica de una muerte anunciada. White Smith y Naifeh en su libro “Van Gogh: la vida”, editado en 2011, hicieron notas de su investigación que ocuparon 6.000 carillas mecanografiadas, tantas que eran imposible imprimir y fueron subidas a la web.
La investigación del suicidio está llena de incoherencias y eso llamó la atención de los autores. El primer disparo fue en el abdomen, en un lugar descampado. Luego caminó un kilómetro y se disparó otro tiro en el pecho. El arma nunca fue encontrada.
¿Cómo hace alguien para disparase a sí mismo, caminar un kilometro y hacer desaparecer el arma? A la policía no les interesó y, además, era un ser problemático menos.
Sin embargo, se sospechó en su momento de un grupo de jóvenes burgueses que se dedicaban a molestar a los más débiles del pueblo. Entre el grupo estaba un joven llamado René Secretán, y a quien Van Gogh llamaba “Buffalo Bill” porque siempre llevaba una pistola, le disparaba a las ovejas y a veces se vestía de cowboy.
Los hermanos Gastón y René Secrétan se movían en un auto, lo que explicaría la distancia entre los dos escenarios de los disparos. Una vecina declaró que el artista no estaba en el campo de trigo sino que caminaba hacia la villa de la familia Secrétan, quien, por ser un joven de una familia adinerada no fue investigado.
En 1957, muchos años después de la muerte de Van Gogh, Secrétan dio una entrevista a un diario francés y al año murió. Dijo que el arma que hirió y mató a Van Gogh era suya, que él y su hermano Gastón solían buscar al artista para molestarlo, que por ejemplo le ponían sal a su café y una vez le metieron una víbora en sus pantalones. Como sabían que su timidez y su religiosidad lo anulaban sexualmente, le pagaban a prostitutas que lo toqueteaban y lo acosaban de manera violenta. A pesar de la conducta de estos hermanos, Van Gogh les tenía cariño y durante su agonía, que duró varios días, no los mencionó, no quiso incriminarlos. Finalemente el “gran holandés” murió el 29 de julio de 1890.
White Smith (1951- 2014), biógrafo estadounidense ganador del premio Pulitzer junto a Naifeh por una biografía de Jackson Pollock. La pareja de autores escribió 18 libros. Además, fue un músico consumado, coleccionista de arte, filántropo, abogado y empresario que fundó varias empresas, entre ellas Bestlawyers.com.
Steven Naifeh nació en 1952 En Teherán, Irán, porque su padre era un diplomático norteamericano. Su infancia se desarrolló en muchos países como Irak; Libia; Nigeria; Paquistán; Emiratos Árabes; Oman y Jordania.
Graduado “summa cum laude”, tanto de la Universidad San Andrés en Middletown, Delaware, en 1970, como de la Universidad de Princeton en 1974, se graduó en Derecho en Harvard en 1977 y recibió una maestría en Bellas Artes, también de Harvard, en 1979. Como artista realizó, durante 45 años, numerosas exposiciones de sus enormes telas con abstracciones geométricas basadas en combinar formas del arte del medioevodel sur de España, geometrías del norte de la India y tomar del siglo XX de los trabajos de Frank Stella y Sol Lewitt. Naifeh se casó con White Smith, su co-autor y socio durante 40 años, en 2011.