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21 de Abril de 2012 | FERIA DEL LIBRO
Feria del Libro: La llegada de las editoriales virtuales
     

Cristina Fallarás, la creadora de "sigueleyendo.es" trajo a la 38 edición de la muestra sus novedades, como la premiada "Le viste la cara a Dios", de Gabriela Cabezón Cámara.

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"Sigueleyendo", además de una editorial virtual independiente que genera obras literarias digitales -como la premiada "Le viste la cara a Dios", de Gabriela Cabezón Cámara- "es un artefacto crítico de prescripción y venta inmediata de libros", distinto de los catálogos instaurados por las grandes cadenas libreras, dice su creadora Cristina Fallarás.

"Los libros que a mí me interesan están ocultos en plataformas (eBay o Temátika entre otras) por eso pensé crear una página que el usuario se acostumbre a visitar, donde se hable de esos otros libros con recomendaciones y críticas no sólo literarias, también políticas, económicas y sociales", postula en una entrevista con la agencia "Télam".

Claudia Piñeiro, Guillermo Orsi, Ernesto Mayo, Marcelo Luján, Carlos Salem, Kike Ferrari y Juan Mendoza -quien desde hace muy poco escribe un blog periódico dentro de la página- son algunos de los argentinos convocados por Fallarás, autores de textos inéditos realizados especialmente para su publicación digital.

El sitio www.sigueleyendo.es ofrece recomendaciones, edición y venta de obras literarias: "Cada vez que comento un libro tu puedes comprarlo inmediatamente, algo a lo que el usuario de Internet está acostumbrado, la compra por impulso", explica Fallarás.

"Lo que intento es recuperar la figura del escritor como intelectual, como opinador de la época, como un punto de vista culto para revisar la sociedad, algo que buena falta nos hace", plantea la periodista desde la costa catalana, donde a diario alimenta el sitio web que ofrece a los internautas "un libro por cinco euros".

En este sentido, consigna: "Hace falta que nos demos cuenta que ya no existe la posibilidad de pensar en una editorial tal como la conocíamos, mucho menos si va a ser digital".

"En Amazon entras y hay sólo libros sin recomendaciones ni uso, un catálogo que funciona por prioridades de mayorías, los títulos que siempre están son los más 'clickeados', y cuanto más compras más se ven, de manera que podrías pensar que Isabel Allende o Paulo Coelho son los únicos autores que existen, algo que podría ser desastroso para la civilización", ironiza.

El inconveniente de ese modelo es que "el 90 por ciento de los libros que se publican quedan ocultos -asevera-. Y no podemos olvidar que la industria editorial es una industria de minorías que no seguirá los pasos que las disqueras ni cinematógrafas".

"No podemos comparar esas producciones con la editorial, porque aquellas son industrias de masas, hablamos de millones de descargas diarias que en el caso de los libros, con mucha suerte, se traducen en miles", indica.

Con esta mirada Fallarás creó a Sigueleyendo en enero de 2011, el sitio de Internet que para noviembre de ese mismo año ya había lanzado sus primeros libros y que en poco tiempo tuvo un despegue meteórico.

"Hoy es un espacio con contenidos que se renuevan a diario y unas 250 mil personas acostumbradas a pasar por ahí", por las diatribas políticas unas, otras, por la fracción de algún libro que les da de leer "para que compren si les gusta". Todos escritos para el sitio especialmente. Todos a un euro. Aunque "luego valdrán hasta tres, no más", anticipa.

El consumo de esta página no está marcado por la geografía sino por el idioma, "más de un tercio de las ventas se ejecutan desde Latinoamérica y, de esto, un 25 por ciento de Argentina", afirma.

Ocurre que "Sigueleyendo en Argentina es un artefacto argentino, es Cuba es cubano, en Miami es de Miami y en Perú, peruano. Esta es una de sus condiciones básicas, nada le es ajeno", describe la escritora.

"Uno de los errores más gordos de la época -asegura- es creer que a la literatura digital tienes que entrar con un aparato especial, con una PC vieja basta".

Fallarás jugó con "cosas" que no daba la industria digital en ese momento, como encargar textos inéditos entendiendo la calidad literaria como cosa básica, orientándose a "un público que se permite la libertad de pensamiento y una mirada crítica".

"Un libro que existe en papel está muy bien en papel -afirma-, en cualquier librería pides 'Historia de cronopios y de famas' o un Borges cualquiera y te lo dan. Pero hay otro mundo de libros que no existen en papel, los que me interesan y desaparecieron porque la industria editorial decidió que no son rentables", dispara.

 
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